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Denuncian destrozos en la torre de vigilancia contra los piratas de Calafell

Hace unos años fue acondicionada e incluso los alumnos de un instituto apadrinaron el monumento

José M. Baselga

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Imagen de archivo de los restos de la torre.

Imagen de archivo de los restos de la torre.

La amenaza de las incursiones piratas atemorizaba a los pobladores costeras. Procedentes principalmente del norte de África, los piratas capturaban naves en el mar y en tierra buscaban mercancías, pero también personas para venderlas como esclavos.

Los siglos XVI y XVII fueron los más dramáticos en cuanto a ataques. Para avisar a los vecinos de la llegada de piratas, en las zonas más elevadas se levantaban torres de vigilancia. 

Imagen de archivo de la base de la torre.

Ante la presencia de barcos piratas en el horizonte, el vigilante hacía sonar un cuerno marino y en el pueblo tocaban las campanas de la torre de la iglesia alertando de que había «moros en la costa».

Para protegerse, los vecinos se refugiaban en el castillo ya que era el  lugar más seguro. En algunas de las paredes de la fortaleza todavía se conservan pinturas con trazos que representan a los barcos que podían ver los vecinos cuando estaban ocultos en la cisterna y la cripta del castillo.

La visión desde la Talaia.

En Calafell quedan los restos de una de esas torres de vigilancia que data del siglo XVI y que habría tenido uso hasta el XVIII. Está en la zona de la montaña del Comú. Se conoce como La Talaia y ofrece una gran visión de toda la costa. Pero está prácticamente destrozada.

Las reciente imágenes colgadas en las redes sociales por un vecino muestran el estado de la histórica torre ha sorprendido en el municipio.
Los destrozos son por vandalismo y han afectado a la estructura de la torre y a los paneles informativos que se colocaron hace unos años tras una actuación potenciar el yacimiento. Además de arrasar las piedras, todo el entorno está lleno de pintarrajeadas.

Lo poco que queda de la torre.

El acceso a la zona es complicado, pero diversos vecinos señalan que son grupos de jóvenes los que acceden para reunirse. Hace años alumnos del instituto La Talaia apadrinaron el monumento para darlo a conocer y potenciarlo. Incluso prepararon un plafón explicativo que accedieron hasta la zona con un burro.

La situación de los restos de esa torre ha llevado a reclamar que se acondicione y proteja. No es sin embargo el único vestigio de control de incursiones piratas que hay en Calafell y que está en riesgo de desaparecer.

 

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