Descubren un ‘okupa’ en el Teatre Auditori de Cambrils al romperse una pierna

El Ayuntamiento ya reforzó en su día las medidas de seguridad para evitar que se entrara en su interior, pero aún así han sido insuficientes

Cristina Sierra-Jordi Cabré

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El Teatre Auditori quedó a medias y es uno de los proyectos pendientes de terminar en la ciudad. FOTO: Alba Mariné

El Teatre Auditori quedó a medias y es uno de los proyectos pendientes de terminar en la ciudad. FOTO: Alba Mariné

La imagen inacabada del Teatre Auditori de Cambrils hace daño a la vista. Fue un proyecto ambicioso, sin precedentes, en una época (2005) en que cuanto más grande y más ostentoso era la apuesta, mejor. Pero en 2010 las obras pararon y el agujero económico fue mayúsculo. Al margen del debate de su gestión, lo cierto es que hace una década que la estructura del equipamiento cultural está inacabada. 

El lugar se ha convertido en el paso de los años en un lienzo para grafiteros o un lugar para reuniones clandestinas o botellones. El Ayuntamiento ya aplicó en su día medidas de seguridad para impedir el paso y evitar que nadie pudiera acceder y se hiciera daño. Sin embargo, a pesar de las protecciones, el lugar sigue teniendo vida.

Los gritos de desesperación

Hace unos días, de madrugada, la Policía Local recibía una llamada vecinal en la que se aseguraba que alguien gritaba y lloraba desconsoladamente en el interior de la mole de cemento.

Se activaron patrullas de Policía Local, Bombers, ambulancias... Los indicios eran claros alguien se había hecho daño dentro. Luego ya se preguntaría al herido qué hacía en un lugar vallado y con acceso prohibido.

Bombers rompió las cadenas de la valla para poder entrar y dejar vía libre a los profesionales del SEM que iban detrás. La persona que estaba dentro accedía saltando la valla, pero en caso de no poder caminar era imposible salir de este recinto, de casi 15 años de vida.

En el rellano del primer piso se localizó a un hombre de 37 años y con pasaporte de Colombia. Los llantos y gritos tenían su razón de ser. Tenía un golpe en la cabeza y una fractura en la pierna. Se había caído probablemente por las escaleras de cemento.

El hombre apestaba a alcohol y probablemente iba ebrio. Dijo que había caído desde el segundo piso, tres metros por encima de su cabeza. Las heridas no tenían buena pinta y los sanitarios, tras inmovilizarle, lo llevaron en ambulancia hasta el hospital Joan XXIII de Tarragona. Con la ayuda de Bombers se pudo sacar en camilla de dentro del equipamiento hasta el vehículo del SEM.

El concejal de Protecció Ciutadana, Lluís Abella, admite que este hombre llevaba viviendo varios días en una de las plantas del equipamiento cultural sin conocimiento del caso. Todos los accesos están vallados desde hace tiempo, pero viendo la ropa y los desechos dejaban claro que llevaba más d eun día durmiendo en el Teatre Auditori.

Abella añade que no está previsto tomar más medidas de seguridad porque las actuales son suficientes. Se intentará vigilar que no vuelvan a ‘okupar’ esta mole pendiente de reactivarla.

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