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Dos hermanos de L'Arboç cruzan la meta del Panda Raid

Han vivido aguaceros que convertían los caminos en pistas de patinaje y tormentas de arena perdidos por el desierto en un Seat Marbella.

José MM. Baselga

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Los hermanos de L'Arboç a la llegada a la meta.

Los hermanos de L'Arboç a la llegada a la meta.

Los hermanos de L’Arboç Marc y Ricard Ribas cruzaron la meta del Panda Raid celebrado en los últimos días por el desierto. Han sido 3.000 kilómetros a través pistas llenas de arena y barro.

Los hermanos Ribas han compartido la aventura en siete etapas con el Seat Marbella que compraron hace unos años. El coche ya había corrido la prueba en 2016. Marc y Ricard lo prepararon y mejoraron para un nuevo Panda Raid.

Era su primera competición han podido comprobar la dureza y la necesidad de la complicidad entre piloto y copiloto. Ya en las primeras etapas la intensa lluvia convirtió los caminos en pistas de patinaje.

Las tormentas de arena con un reto.

Tormentas de arena que cegaban todo además sin la posibilidad de usar navegadores. El Panda Raid, más que una prueba de velocidad es de orientación y de resistencia y complicidad entre participantes. 

Para superar los retos del camino y de la mecánica del motor. Los ríos de arena del desierto exigen de grana habilidad de piloto y copiloto para escoger los mejores trazados.

Los hermanos de  la L'Arboç, en la prueba.

Los hermanos de L’Arboç han superado un Panda Raid que además solidario. Durante la prueba los participantes dejan material escolar por las aldeas por las que pasan.

La mecánica también ha sido un reto para los hermanos.

Mira imágenes del Panda Raid de este año y un vídeo de la quinta etapa.

 

 

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