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Drogas, prostitución y piscinas, en el pleno de Cambrils

Cambrils. El penúltimo pleno del mandato estuvo marcado por puntos de trámite, un aumento de sueldo y un discurso con sabor a despedida

Cristina Sierra

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Un momento de la penúltima sesión del mandato celebrada ayer por la mañana en el ayuntamiento cambrilense.   FOTO: CRISTINA SIERRA

Un momento de la penúltima sesión del mandato celebrada ayer por la mañana en el ayuntamiento cambrilense. FOTO: CRISTINA SIERRA

E n Cambrils se nota que las elecciones están a la vuelta de la esquina. No se asusten por el título de la crónica. No es mi intención alarmar pero sí busco llamar su atención para explicarles que ayer en el pleno hubo un momento que me recordó a la serie Sin tetas no hay paraíso. La penúltima sesión del mandato 2015-2019 fue más de trámite que de debate, y eso que duró unas cinco horas. 

El equipo de gobierno aprovechó para hacer la aprobación provisional de la modificación puntual del POUM para regular los locales de clubs de cannabis y del uso urbanístico de los locales de prostitución. Estos trámites se iniciaron el pasado verano y su misión no es otra que controlar estas actividades y que no molesten a la población. 

La nueva regulación dificultará la apertura de clubs y locales sociales de asociaciones de cannabis. Estos establecimientos tendrán que ubicarse, como mínimo, a 500 metros de distancia de centros educativos, centros sanitarios y cívicos, equipamientos deportivos, edificios con servicios municipales y espacios públicos con juegos infantiles; mientras que la segunda normativa tendrá como misión poner freno a los pisos de prostitución y los establecimientos deberán estar, como mínimo, a 200 metros de las viviendas. 

«Tenemos la sensación de que con tantas regulaciones del poum estamos llegando a fin de curso»
David Chatelain

Dos modificaciones -no me negarán que no les recuerda a esta serie o alguna película hollywoodiense como El lobo de Wall Street- a las que se sumó una tercera: el permiso de instalar piscinas en las terrazas. El concejal de Urbanismo, Joan M. Artigau, justificó esta medida de la que se podrán beneficiar las viviendas de las zonas del Barri Antic, Eixample y otros puntos específicos.

Pero este punto hizo dudar al portavoz del PP, David Chatelain, que preguntó cuántos residentes de estos barrios habían pedido permiso para construir una piscina o un jacuzzi en la azotea. El edil no obvió el hecho de que la justificación para aceptar este trámite fue el mismo que usó Artigau para no apoyar la moción en la que el PP pedía aumentar la altura de las vallas de separación entre edificaciones de parcelas y que fueran opacas. Chatelain aseguró que en las zonas residenciales los vecinos sí querían esta medida para sentirse más protegidos a raíz de los diferentes episodios de robos en los últimos meses. 

Ante las palabras del portavoz, el responsable de Urbanismo apuntó que esta nueva modificación «es una apuesta de futuro, para futuros proyectos y gente que quiera poner un jacuzzi o piscina en su terraza». Unos puntos de trámite que inevitablemente la oposición relacionó con la cercanía de las elecciones y el final de la legislatura. «Tenemos la sensación que con tantas regulaciones llegamos a fin de curso», afirmó David Chatelain.

El sueldo de la tesorera
En esta recta final del mandato no podían faltar los puntos económicos, un clásico no apto para aquellas personas que tiendan a marearse con números larguísimos, incluidos los céntimos. El equipo de gobierno sacó pecho de los resultados presupuestarios del ejercicio de 2018. El concejal de Hacienda, Jaume Gila, afirmó que se había reducido la deuda y que el ratio de endeudamiento había mejorado. «Este gobierno ha conseguido equilibrar las finanzas sin incrementar la presión fiscal», manifestó convincente. Sin embargo, la oposición ya estaba preparada para desmentir esta frase, recordando la subida de la tasa de basuras. 

También se dio cuenta del decreto del Plan Presupuestario a Medio Plazo 2020-2022, un documento que servirá para aplicar de forma gradual la ansiada RLT. Y precisamente este punto se relacionó con el aumento de sueldo de la tesorera. Una medida que la oposición aseguró no entender, y más cuando hace poco menos de un mes se aprobó el instrumento que regulará los puestos de trabajo. Gila aseguró que cuando la tesorera se reincorporó al trabajo se le prometió esta retribución de acuerdo a las funciones. Además recordó que este puesto forma parte de la categoría de funcionarios con habilitación, es decir, no se deben incluir en la RLT. Pero esta explicación no sirvió del todo a la oposición, que criticó la política de personal del gobierno. «Pediría claridad en lo que supone la regulación de los puestos de trabajo porque cada día hay una novedad diferente. Creo que su estrategia es electoralista», dijo Ivan Sanz, de la Assemblea de Cambrils. Oliver Klein, del Nou Moviment Ciutadà, aseguró «no estar de acuerdo con las formas» por parte del gobierno sobre este tema e Imanol Rico, de Ciutadans, lamentó que el gobierno «funcione a base de promesas». Por cierto, el concejal de la formación naranja aprovechó para reivindicar la labor que ha hecho estos cuatro años como representante de Cs. Un mensaje que sonó a despedida. 

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