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El Baix Penedès, 'harto' de ser trinchado por imposición

La comarca reitera que ya ha pagado su cuota de solidaridad con el país para tener que asumir más impactos
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Más de 20.000 coches pueden pasar a diario de media por la N-340, por el centro de L\'Arboç.  Foto: Pere Ferré

Más de 20.000 coches pueden pasar a diario de media por la N-340, por el centro de L\'Arboç. Foto: Pere Ferré

El Baix Penedès es un cruce de caminos. Para lo bueno, que no se ha sabido aprovechar ni desde el territorio ni desde fuera de él, y para lo malo, que le ha condenado a ser un paso de infraestructuras que no dejan nada en la zona.

La N-340 es un problema endémico en la comarca. Caravanas interminables en periodos vacacionales, accidentes mortales y hasta 20.000 coches al día que cruzan por el centro de localidades como L’Arboç.

Por eso la posibilidad de librarse de la N-340 para que pasase a ser una autovía alejada de la población se espera hace décadas. Pero el trazado que decidió Fomento hace ya cuatro años de entre cinco alternativas posibles fue un jarro de agua fría.

Según el mapa del Ministerio de Fomento, desde la Pobla de Montornès la autovía iría paralela a la autopista hasta entrar en El Vendrell. Aquí, la autovía baja a buscar la carretera N-340, junto a la rotonda de Coma-ruga, y en paralelo a la N-340 cruzaría El Vendrell, Bellvei y L’Arboç.

 

A buscar el Logis

En su último tramo por la demarcación de Tarragona, la autovía seguirá por el lado izquierdo de la Nacional para ir a buscar la zona donde se ha proyectado el Logis Penedès, entre Banyeres y L’Arboç.

Ese trazado supone abrir una nueva brecha en el territorio y además afectaría a zonas ya edificadas. Al cruzar por Bellvei y L’Arboç no hay espacio suficiente y la autovía se ha diseñado por lo que hoy son zonas agrícolas o de futuro crecimiento urbano por lo que la nueva carretera sería una barrera infranqueable en unos años.

Todo el Baix Penedès ya pidió que por una lógica ambiental y económica el paso natural de la circulación es la autopista AP-7 de forma gratuita. Incluso si fuese necesario la ampliación, esa infraestructura tiene espacio suficiente en ambos lados en la zona de afectación de la vía rápida.

El alcalde de El Vendrell, Martí Carnicer planea incluso que la autovía puede tener un carril en cada lado de la autopista (que quedaría en el centro) sin mayores impactos. «Y llegado el caso, se eliminan las vallas y se tiene una vía de gran capacidad».

La N-340 es un vía crucis para los vecinos que además ya no es competitiva para atraer turismo ni inversiones al Baix Penedès ni a su radio más próximo. Pero en la zona también han explicado que la solución no es sacar a los camiones y obligarles a circular por la autopista AP-7 con descuentos.

«La saturación de la N-340 es de vehículos particulares y centrada en periodos vacacionales. Sacar los camiones no es la solución», avisa el alcalde de El Vendrell.

Aunque la ministra ha adelantado que las bonificaciones serían voluntarias y no obligatorias como pretendía la Generalitat para prohibir el paso de camiones por la N-340. No obstante el sector del transporte ya rechazó la obligación de tener que ir por una vía de pago cuando no había una alternativa competitiva.

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