El Baix Penedès, objetivo para implantar la 'fábrica de agua' contra la sequía

La Generalitat vuelve a impulsar la construcción de una planta desalinizadora en Cunit

José M. Baselga

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La desalinizadora del Prat, en Barcelona.

La desalinizadora del Prat, en Barcelona.

En 2050 en Catalunya puede haber una reducción del 18% de disponibilidad de agua, según las previsiones de la Agència Catalana de l’Aigua (ACA). 

En un momento de cambio climático con una distribución irregular de lluvias y fenómenos meteorológicos extremos, garantizar el suministro para la población, el uso industrial y caudales ambientales de  las cuencas internas es una prioridad.

Además de la eficiencia para evitar el despilfarro y aumentar el tratamiento de aguas residuales para reutilizarlas, la desalinización de agua de mar vuelve a plantearse como objetivo.

Desalinizadora de Blanes.

Los presupuestos de la Generalitat para 2020 incorporan una partida para el proyecto de planta desalinizadora del Foix. Ese proyecto, pendiente  hace años, se planteó para Cunit. El objetivo es nuevo aporte que aumente la disponibilidad de agua potable. 

La planta está en información pública para que puedan realizarse alegaciones en un periodo de seis meses. Hay una partida de 484.315 euros para la redacción del proyecto básico y de estudio de impacto ambiental. Forma parte de las previsiones de actuación para el periodo 2022-2027.

Elevados costes

La desalinizadora ya se planteó en 2009 y debía de haber funcionado en 2012, pero quedó parada por los costes de esas instalaciones y para el tratamiento del agua ya que necesitan una gran cantidad de energía. La construcción costaba 80 millones. 

Funcionamiento de una dsalinizadora.

En 2019 volvió a activarse. Esa inversión se contempló en Cunit en la zona de Mas Peirot, junto a la C-32. La captación sería frente a donde estaba la térmica de Cubelles y desalinizaría 600 litros por segundo. Unos 209 hm/3 anuales.

La ubicación es porque está en la frontera de las canalizaciones del Consorci d’Aigües de Tarragona (CAT) y las del Ter- Llobregat (ATLL) de manera que en función de las necesidades podría inyectarse agua hacia uno u otro lado. Esa ubicación levantó suspicacias por si pudiese facilitar un trasvase de un sistema a otro, algo que negó la Generalitat.

Canalizaciones del CAT en Cunit.



La desalinizadora de Cunit está pensada para garantizar el suministro a la zona del Barcelonès, Garraf, Baix Llobregat, Vallès Occidental y Oriental y Anoia. El Baix Penedès ya recibe agua del Ebre. 

Contrapartidas

En este sentido el territorio también esperaría una contrapartida ya que vuelve a ser el terreno para instalar infraestructuras para el beneficio del área metropolitana.

El objetivo es preservar y mejorar la calidad de las masas de agua y los ecosistemas hídricos y garantizar las demandas de agua. Una prioridad es el abastecimiento urbano ya que se espera una demanda constante. Sería la tercera desalinizadora de Catalunya tras la del Prat de Llobregat y la de Blanes. Entre 2005 y 2020 esas plantas han producido 220 hm3 de agua. Los presupuestos también prevén ampliar la planta de Tordera para pasar de tratar 20 a 80 hm/3 año .

La desalinizadora de Tordera.

La apuesta por la desalinización es en zonas de déficit hídrico y que además concentran población y actividades industriales. Su uso sería para incrementar suministro en momentos en los que las reservas naturales bajen y para garantizar la preservación del caudal de mantenimiento de los ríos.

Sin embargo la desalinización recibe críticas por su impacto. Por un lado el elevado consumo de energía por lo que la huella de carbono que genera en emisiones de CO2 es elevado. En este punto hay una paradoja. El cambio climático es responsable de las sequías y para disponer de agua con la desalinización se requiere una gran cantidad  de energía que a su vez incrementa las emisiones.

Otra crítica la recibe por la generación de residuos en forma de la salmuera que queda tras el proceso de desalinización. Posteriormente se devuelve al mar aumentando los niveles de concentrado hipersalino en la zona, lo que puede afectar a las comunidades naturales marinas y proyectos cercanos como el intento de recuperación de posidonia en Calafell o la inmersión de biotobos para asentar fauna.

En este sentido vuelve a repetirse que la opción raciona es la del consumo responsable.

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