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El Mercat de Vila-seca pierde la mitad de sus paradas en el último año

Las cuatro tiendas que quedan abiertas siguen «luchando» para mantener sus negocios 

Carmina Marsinach

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Son cuatro las paradas que siguen en activo. El resto tienen la persiana bajada. FOTO: Alfredo González

Son cuatro las paradas que siguen en activo. El resto tienen la persiana bajada. FOTO: Alfredo González

En el último año el Mercat Municipal de Vila-seca ha perdido la mayoría de sus paradas. Son más los negocios que tienen la persiana bajada que los que siguen en  funcionamiento. Durante toda la mañana apenas se ve movimiento en el edificio. Hacia el mediodía se anima un poco. Ahora tan solo hay cuatro tiendas abiertas que resisten a la fuerte competencia de las grandes superficies. El año pasado había 9 paradas en activo de las 25 que hay en total. 

El equipamiento cumplió 30 años en 2017 y en sus inicios había llegado a tener 38 paradas. A fecha del 31 de diciembre se terminaba la concesión de sus puestos. Algunos decidieron poner punto y final a su etapa en el Mercat por jubilación y otros porque continuar les suponía tener perdidas económicas. En cambio, unos pocos optaron por seguir gestionando sus escaparates durante cuatro años y con la posibilidad de alargar la concesión un año más. Siete paradistas se presentaron al concurso pero finalmente  solo quedaron cuatro. «La gente cada vez tiene menos tiempo para venir a comprar y sus horarios no cuadran con los nuestros», lamentaba una de las paradistas que señalaba que la «comodidad» de ir al supermercado y encontrarlo todo en un mismo sitio ha hecho que la gente cada vez acuda menos al Mercat. 

Una situación generalizada

«Lo que ocurre en Vila-seca es lo que está pasando en todos los mercados. El tema del pequeño comercio está muy difícil (...) pero ahí estamos, luchando», explica el presidente de la asociación de comerciantes del Mercat Municipal de Vila-seca (Acomervi), Rodolfo Rodrigo. 

En 2003, con la llegada de grandes supermercados al municipio, ya quedaron varios puestos vacíos en el Mercat. Entonces el Ayuntamiento llegó a un acuerdo con los paradistas para redistribuir las paradas. Su intención era reagruparlas para poder dejar espacio para que se instalara alguna gran superficie comercial. Desde el consistorio consideraban que esta sería una buena fórmula para revitalizar el Mercat. 

De hecho, en 2005 se había llegado a un acuerdo con la cadena Día para que se incorporara en una superficie de más de 800m2 de los 3.000m2 que tiene el edificio en total. La compañía tenía prevista una inversión de 150.000 euros. Con los paradistas acordaron que el supermercado no podría vender productos frescos para no suponer una competencia directa. Pero finalmente, la compañía no llegó a entrar en el Mercat y se instaló en una gran área en la entrada de Vila-seca. 

Los paradistas también consideran que la instalación de una gran superfície en el Mercat podría ser una solución, «como se ha hecho en algunos mercados de Barcelona, en el de Tarragona o como se quiere hacer en Salou», apunta Rodrigo, que señala que al final lo que interesa es que «entre gente, que haya movimiento». 

Según el Ayuntamiento, las concesiones tan solo se realizaron por un período de cuatro años para encontrar «una solución al tema». El concejal de Comerç, Josep M. Pujals asegura que la voluntad del consistorio es que el Mercat pueda seguir funcionando. «Si se tiene que realizar una reforma integral, se tiene que hacer pensando en un proyecto (...) En los próximos años se tendrá que estudiar otra redistribución del espacio», apuntó Pujals. 

En este sentido, el edil expone que una inversión de este nivel  «tiene que tener una viabilidad». Y recuerda que para que esto sea posible tiene que haber un interés tan público como privado, ya que una parte de una posible reforma la debería asumir el Ayuntamiento y la otra, los paradistas que siguieran en activo. Pujals también puso de manifiesto que en el caso de que se realizara una reforma integral también se tendría que tener en cuenta a los bares y algunos establecimientos privados, como un quiosco y una peluquería, que se encuentran dentro del mismo edificio. 

Durante estos últimos años, desde el consistorio se han ido realizando distintas acciones de mantenimiento en la edificación. Se ejecutó la impermeabilización del tejado, se han reformado por completo los lavabos y ahora la intención del Ayuntamiento es cambiar parte del alumbrado. 
Condiciones favorables

En este sentido, desde Acomervi valoran positivamente las inversiones que el Ayuntamiento ha llevado a cabo en el Mercat. «Por el Mercat no podemos hacerle ninguna crítica al Ayuntamiento», explicó Rodrigo. Además, recuerdan que la oferta que se les hizo el año pasado «fue muy ventajosa». «Nos han puesto muchas facilidades», dijo el presidente de los comerciantes. Anualmente los paradistas, dependiendo de los metros cuadrados de sus puestos, pagan un canon de entre unos 2.000 y 3.000 euros.


«La situación en el Mercat es desoladora»

El grupo de Vila-seca en Comú ha insistido en distintas ocasiones en que «es necesario realizar inversiones en el Mercat y repensar el formato». Aseguran que la reforma de los lavabos es imprescindible para mantener unas condiciones higiénicas mínimas pero consideran que  «no es suficiente». 

El portavoz del grupo, Mario Téllez, afirma que «la situación es desoladora» y señala que «los paradistas se sienten desatendidos por parte del equipo de gobierno y muchos han tenido que irse ya que no les ofrecían ninguna solución. Da la sensación de que lo están dejando morir». 

A parte de invertir en el equipamiento para modernizar el edificio, la formación considera que se tendrían que implementar otras medidas «más transversales» para reforzar el comercio de proximidad y la economía local. En este sentido, reclaman más acciones concretas de promoción y fidelización. «Medidas en definitiva para conseguir que el Mercat vuelva a ser un referente en la compra diaria» de los ciudadanos que residen en Vila-seca. 

«El Mercat es un espacio que hace ciudad y tenemos miedo a que desaparezca (...) No se puede desatender de esta forma», concluye Téllez. 

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