El Pessebre dels Estels, un imperdible que regresa con fuerza

350 voluntarios hacen posible este proyecto en Masia de Castelló. Ha arrancado con 2.150 visitantes en su primer fin de semana

Francesc Joan

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Visitantes observando al alfarero del Pessebre dels Estels de la Masia de Castelló.  FOTO: ALFREDO GONZÁLEZEL ARTE DE LA FORJA ES UNO DE LOS QUE SE MUESTRAN. FOTO: A. GONZÁLEZ

Visitantes observando al alfarero del Pessebre dels Estels de la Masia de Castelló. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZEL ARTE DE LA FORJA ES UNO DE LOS QUE SE MUESTRAN. FOTO: A. GONZÁLEZ

«La ceniza y el agua caliente hacían las funciones de la lejía actual. La ceniza del esclafoll de almendra era más aromática, así que con ella la ropa quedaba más esponjosa y en caso de sarampión ayudaba también a curar». Santiago Guirro explica a los visitantes más curiosos algunos de los secretos del oficio de las antiguas lavanderas. Es uno de los primeros que se muestran en el Pessebre dels Estels de Masia Castelló, al que nunca ha faltado como actor este vecino de L’Hospitalet de l’Infant de 78 años caracterizado de payés de finales del siglo XIX.

A Santiago le une un sentimiento especial con este núcleo ahora deshabitado. «Mi padre, Josep, nació aquí. Así que me puse a disposición de la asociación tan pronto como decidieron iniciar el pesebre», explica.

Es una de las aproximadamente 350 personas que colaboran, ya sea como actores o voluntarios, para que sea una realidad este pesebre viviente que este fin de semana ha vuelto (es ya su 24ª edición) después de un año sin celebrarse por la pandemia

En las recreaciones hay figurantes de todas las edades: desde Roc, de tan sólo seis meses, que se estrenó ayer como no podía ser de otra manera dando vida al niño Jesús en el portal de Belén y es el más joven de esta edición junto a Noah, de 10 meses, a Josep Solé, próximo a cumplir ya los 80 años y quien en su caso ablanda la lana junto a su esposa Paquita Altés.

«Buena parte de los voluntarios son descendientes de familias originarias de los núcleos despoblados de Vandellòs, como Castelló, Fatxes, Remullà, Gavadà, Masdevalentí y Genesies; así que de algún modo a todos les toca sentimentalmente este proyecto», explica Conrad, uno de los responsables de la Associació Masia de Castelló que destina los fondos recaudados con las entradas y toda subvención a financiar la paulatina reconstrucción de las casas derruidas.

En el pesebre se muestra una amplia variedad de más de 60 oficios de finales del siglo XIX y principios del XX. Desde las mencionadas lavanderas al barbero, pasando por otros también convencionales como el carpintero, alfarero o el herrero, a otros mucho más desconocidos como las artesanas de la cera o las hiladoras, por citar algunos ejemplos. O el especialista en la piedra seca, Antonio Bonfill, que a lo largo de todos estos años ha construido una casa típica; mientras los visitantes observan su precisa tarea, ahora trabaja ya en diversos márgenes colindantes.

Bonfill, originario de Capçanes, es un fijo en el pesebre, que este año ha visto alterado su cartel de actores. «Bastantes de las personas mayores que solían actuar han preferido no venir este año por el tema del Covid; eso nos ha obligado tirar de muchos jóvenes de las familias de la asociación. Ahora son los nietos quienes ocupan los puestos de los abuelos ausentes», añade Conrad.

La organización pone tanto énfasis y cuida tanto cualquier detalle y rincón de su pssebre que los visitantes salen más que satisfechos de la experiencia. «Se nota que le ponen mucha pasión. Las escenas están muy bien trabajadas», coinciden Joan y Marta, dos visitantes llegados de Reus mientras siguen escrupulosamente el recorrido, este año de una sola dirección y con grupos reducidos y programados para evitar aglomeraciones.

Los más pequeños también disfrutan al máximo. Al descubrimiento de oficios que desconocían, el espacio cuenta además con numerosos animales domésticos: conejos, gallinas, pavos, ovejas, cabras... y las mulas que realizan las labores de arar y de voltear la noria para extraer agua del pozo. El camp de tions es otro de los puntos estrella infantiles.

Incluso se mantiene la estancia en la que se elabora el caldo casero, aunque esta vez a causa del Covid la organización no puede dispensarlo. A la salida, sin embargo, se venden distintos productos, también gastronómicos, todos ellos artesanales.

Las dos primeras jornadas de representación de este fin de semana han concentrado a 2.150 visitantes (1.100 el sábado y 1.050 ayer). Las dos próximas, y últimas, se realizarán este sábado 18 de diciembre y el domingo 19 (venta de entradas on line). El Pessebre dels Estels se ha adelantado este año con respecto a sus fechas habituales para que los actores puedan pasar las fiestas más señaladas junto a sus familias.

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