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El Síndic analiza el aumento de muertes en las playas

Abre una actuación de oficio para ver si existe un déficit de vigilancia tras constatar un notable incremento de ahogados en la costa

EDUARD CASTAÑO

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Un hombre falleció el pasado 23 de junio en la playa del Regueral de Cambrils. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ/DT

Un hombre falleció el pasado 23 de junio en la playa del Regueral de Cambrils. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ/DT

Las cifras de ahogados en las playas catalanas en lo que llevamos de verano ha puesto en alerta a diferentes entidades e instituciones. Hasta el momento se cuentan ya 23 fallecidos desde el 15 de junio, fecha oficial en que se inicia la temporada veraniega. La última víctima es una mujer de 68 años, que pereció ahogada el pasado día 21 en la playa Nova de Roses (Alt Empordà).

Estos números sobrepasan ya en cinco los fallecidos durante toda la campaña estival del pasado 2018, y son los más elevados desde 2013, cuando murieron 20 personas. Las cifras aún van más allá, como refrendó un estudio publicado recientemente por el Diari. A lo largo de todo el año pasado fallecieron ahogadas 41 personas en Catalunya, 23 de las cuales entre la Costa Daurada y las Terres de l’Ebre.

Normativa de socorrismo

Con estas estadísticas en la mano, el Síndic ha decidido abrir una actuación de oficio para analizar si realmente existe un déficit de vigilancia en el litoral catalán.

A ello hay que añadir otro elemento destacable en la vigilancia costera de este 2019, el de los socorristas. Muchas han sido las noticias que han circulado durante estos días respecto a su situación laboral y el trabajo que desempeñan. No hay, en estos momentos, una normativa de ámbito catalán que establezca unos criterios mínimos para garantizar la seguridad en las playas, y que determine unas condiciones básicas en la prestación de los servicios de socorrismo y salvamento, como la que sí tienen otras comunidades autónomas, como las Islas Baleares o las Islas Canarias.

Son los ayuntamientos los que, teniendo en cuenta el marco normativo, las necesidades del municipio y los recursos públicos disponibles, garantizan los servicios de vigilancia y salvamento que consideran más adecuadas. Ello da lugar a una disparidad de criterios y situaciones que hace que no todas las playas estén vigiladas, o que las franjas horarias de vigilancia sean diferentes, y también que los medios humanos y materiales destinados a garantizar la seguridad de las personas sean también diferentes.

Al respecto, el tema de los horarios de vigilancia es uno de los más controvertidos, dado que tampoco existe una uniformidad al respecto. La mayoría de las playas en España ‘cierran’ a las 19 horas. En Tarragona, por ejemplo, el servicio de socorrismo se presta de 10 a 19 horas. En L’Ampolla, los socorristas terminan su horario a las 19.30 pero también empiezan su horario medio hora más tarde, a las 10.30.

En Cambrils, el servicio se presta también de 10 a 19 horas. En Salou, la vigilancia llega hasta las 20 horas. En Mont-roig i Miami Platja va de las 11 a las 19 horas; en Cunit va de 11 a 18 horas; en Calafell, de 10 a 19 horas; en El Vendrell, de 10 a 18 horas; en Vila-seca, de 10 a 19.30 horas.

Otro aspecto que deberá tener en cuenta el Síndic son las multas impuestas por bañarse con bandera roja. En Tarragona, sin ir más lejos, la Guàrdia Urbana ha tramitado 37 multas por bañarse con bandera roja, desobedeciendo las indicaciones de los socorristas.

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