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El Vendrell recupera sus esgrafiados más ocultos

Decoraron desde 1786 la casa del Portal del Pardo cuando la ocupó el que fuera cónsul de Francia. Estaban en muy mal estado

JOSÉ M. BASELGA

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Los esgrafiados recuperados en el edificio del Portal del Pardo.FOTO:  DT

Los esgrafiados recuperados en el edificio del Portal del Pardo.FOTO: DT

Es el palacio renacentista del siglo XVI que concentra la historia de El Vendrell. La casa más antigua con 500 años. En la calle Major, donde estaba la muralla, el camino real y la salida hacia el puente de Francia. Vivienda de la familia Guimerà y del escultor Fenosa.

En el siglo XVIII sus propietarios incorporaron esgrafiados que con el paso del tiempo quedaron afectados y prácticamente invisibles hasta el punto de estar en peligro y desprenderse. Por ello era necesaria la restauración.

Fue el cónsul de Francia en Barcelona Jean-Baptiste Aubert y su esposa, esposa Gertrudis Trillas quienes impulsaron la plasmación de los esgrafiados en 1786.

La insalubridad de Barcelona en la época hizo que el cónsul quiso que el caserón de El Vendrell fuese una segunda sede del consulado. Esos esgrafiados en las paredes eran una moda de la clase pudiente en la capital catalana.

La restauración ido a cargo de la empresa Lesena y coordinados por Pau Arroyo. Además de los esgrafiados se han restaurados de diferentes temáticas y símbolos partes de piedra de los balcones, con una ventana gótica y dos renacentistas con la iconografía de animales mitológicos como los grifos.

La intervención ha cambiado por completo la imagen del Portal del Pardo desde la calle Major. La restauración forma parte de los trabajos para potenciar la casa como elemento patrimonial y visitable, además de por su espectacularidad, por la historia que atesora. Es de las construcciones más antiguas de El Vendrell y catalogada como Bien Protegido.

Durante 200 años la casa perteneció a la familia Nin y después pasó a manos de Josep Trillas, cuando una parte era cuartel de caballería. También fue iglesia. En su testamento Trillas la dejó a su nieta Gertrudis. No fue para su hija porque estaba casada con un hombre procesado por el Santo Tribunal de la Inquisición.

Hizo heredera a Gertrudis con la condición de que mientras fuese soltera mantuviese el nombre de Trillas y que cuando se casase lo siguiese conservando junto al del marido.

Cuando estuvieron acabados los esgrafiados que el cónsul hizo plasmar en la fachada, el matrimonio Aubert-Trillas tuvo que abandonar El Vendrell porque los franceses fueron obligados a dejar España en 1793 y sus propiedades requisadas.

Bula papal

La familia pudo conservar la propiedad ya que estaba a nombre de Gertrudis. Los herederos la vendieron a la familia Guimerà en 1823. Posteriormente perteneció a Fenosa, que la compró gracias a un cuadro de Picasso.

Además de la restauración de los esgrafiados de la calle Major también se ha hecho con los de una capilla de la vivienda que llegó a tener bula papal y el próximo años está prevista la intervención en los de la fachada del Portal del Pardo.

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