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El alcalde de Torredembarra no debió firmar un decreto de obras por razones de parentesco

Aun así, el Ayuntamiento niega haber cedido un espacio verde público para acceder a la playa a los propietarios del edificio Monteixo 

Diari de Tarragona

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El alcalde Eduard Rivira en el último pleno celebrado en el Ayuntamiento. FOTO: Pere Ferré

El alcalde Eduard Rivira en el último pleno celebrado en el Ayuntamiento. FOTO: Pere Ferré

El alcalde de Torredembarra, Eduard Rovira reconoció ayer que no debería haber firmado un decreto de obras relacionado con el edificio Monteixo «por razones de parentesco». Aún así, el Ayuntamiento negó en un comunicado que hubiera cedido un espacio verde público a los propietarios del inmueble ubicado en el paseo Rafael Campalans para crear una salida directa desde estos bloques de apartamentos hasta la playa. 

El consistorio, que no quiso hacer declaraciones hasta que ayer se emitió el informe del secretario municipal, expuso que lo que se produjo es la concesión de una licencia para acondicionar el espacio anexo al edificio por el paso de minusválidos de acceso a los bloques, algo que «es totalmente legal». 

Aseguran que la licencia es para adecuar el espacio anexo al edificio por el paso de minusválidos

Todos los grupos de la oposición del consistorio de Torredembarra presentaron conjuntamente una petición para aclarar la polémica que afecta al Ayuntamiento y los propietarios del edificio Monteixo, a raíz de una publicación del periódico mensual torrense El Mònic. El artículo aseguraba que habría cedido un espacio verde público a los particulares para hacer una salida directa desde los bloques en la playa. Además, aseguraba que esta cesión beneficiaba a familiares del alcalde, Eduard Rovira, que viven en estos edificios y, por tanto, el edil debería haberse abstenido en la votación.

El Ayuntamiento reconoce que el alcalde no debería haber firmado el decreto «por razones de parentesco». Aseguran que en ese momento no se abstuvo de firmar «en no tener en cuenta en el momento de la firma, pensando que no estaba en riesgo la objetividad, ni le reportaba beneficio o ventaja personal, ya que además se trataba de un decreto sin margen para la discrecionalidad política, ya que la decisión estaba basada en informes técnicos de acuerdo con la normativa». 

A pesar de este error, el Ayuntamiento informa de que el acto administrativo de concesión de la licencia no ha quedado invalidado «porque no se ha observado por parte del secretario municipal la existencia de nulidad de pleno derecho, sino de anulación». Por este motivo se ha procedido a la convalidación del Decreto por parte del primer teniente de alcalde, persona que firma cuando el alcalde no puede ejercer su cargo.

El consistorio también quiso recordar en el comunicado que sobre la misma cuestión ya se había dictado otro decreto el año 2012, pero al haberse detectado una serie de carencias cuando se solicitó la licencia de obras, no se definía la superficie del dominio público afectado, ni la duración de la licencia, se tuvo que complementar la licencia ya concedida el año 2012 con el Decreto 413 de 2 de marzo de 2016.

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