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El ayuntamiento de Cambrils pide licencia de caza para frenar la plaga de conejos

Se trata de una petición de los payeses de la zona. Quieren evitar que los animales dañen sus cultivos y plantaciones

Carmina Marsiñach

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En años anteriores los disparos de los cazadores despertaban a los vecinos de la zona de Vilafortuny. FOTO: Alba Mariné

En años anteriores los disparos de los cazadores despertaban a los vecinos de la zona de Vilafortuny. FOTO: Alba Mariné

El Ayuntamiento de Cambrils ha solicitado licencia de caza a la Generalitat para frenar la superpoblación de conejos que hay en el municipio. Se trata de una petición de los payeses que denuncian que estos animales dañan sus cultivos y plantaciones. En los últimos años desde el Departament de Agricultura de la Generalitat se ha observado un importante aumento de determinadas especies como el conejo, el jabalí o la paloma torcaz y el estornino, en zonas de seguridad del Camp de Tarragona. Se trata de terrenos próximos a núcleos de población o ubicados en los alrededores de las rieras, donde podría haber gente paseando. En estos lugares tan solo se puede cazar de forma excepcional con permisos especiales. 

El consistorio cambrilense ha pedido a la Generalitat permiso para cazar en la zona de Les Comes-Belianes y Vilafortuny. En un primer momento, en estos terrenos, los miembros de la Patrulla Verda detectaron residuos y restos vegetales que probablemente podrían ser las madrigueras de los conejos. Desde el Departament de Medi Ambient del Ayuntamiento se han realizado distintos requerimientos de limpieza. Posteriormente se tomó la decisión de solicitar la autorización de caza. 

«Nosotros normalmente los permisos los solicitamos antes de que tengamos daños», explica Oriol Aragonès, miembro de la Unió de Pagesos del Baix Camp y que tiene cultivos de huerta en Mont-roig del Camp. Según detalla, las batidas para acabar con los animales que puedan perjudicar los cultivos se suelen realizar a finales de julio y antes de plantar las verduras de invierno.

«Allí donde come el conejo ya no vuelve a crecer lo que había plantado. Hay que volver a replantar otra vez», apunta Aragonès. En el caso de los conejos, hacen daño al cereal cuando el sembrado está recién plantado y es más bajo. «Los conejos siempre van a buscar cosas tiernas. En los cultivos de huerta hacen mucho daño», explica Aragonès. Cuando el cereal crece, son los las palomas torcaces las más problemáticas. 

Molestias a los vecinos

No es el primer año que se realizan batidas para acabar con los conejos y palomas en el municipio. De hecho, esta situación siempre coge por sorpresa a los vecinos de Vilafortuny, que en años anteriores estaban molestos porque los tiros de los cazadores de las siete a las diez de la mañana no les dejaban dormir. Sobre todo, los disparos se oían desde la calle Arístides Maiol y la de Joan Rebull.

«Yo recuerdo que te levantabas del susto a primera hora de la mañana pensando que habían entrado a robar en alguna casa de por aquí», explica una vecina de la zona. Otros se lo toman con más filosofía y piensan que si realmente el aumento de conejos es un problema, «vale la pena acabar con ellos», apunta una vecina de Vilafortuny que, aun así, añade que para ellos es «mucho más importante acabar con los robos en la zona ya que son mucho más peligrosos».

Los payeses son conscientes de que los cazadores puedan molestar a los vecinos. Cambrils o Mont-roig del Camp están llenos de campings y carreteras donde  solo se puede cazar con permisos especiales pero reivindican que «también tenemos derecho a ganarnos la vida», dice Aragonès. 

Precisamente en marzo el Departament de agricultura creó un órgano de coordinación de caza en Mont-Roig del Camp y Cambrils. El año pasado se dieron 8 autorizaciones excepcionales para cazar en Mont-roig y 3 en Cambrils. En esas batidas se redujo la población de conejos en 144 y la de palomas torcaces en 4.5000 ejemplares

Desde la Unió de Pagesos exponen que otra de las problemáticas con las que se encuentran los cazadores es que las rieras están llenas de porquería, de cañas y zarzas. «Son propiedad del ACA pero nos dicen que no tienen dinero para limpiarlas», explica Aragonès. Ahora, los payeses están intentando llamar a la puerta de la Diputació para ver si pudiera  hacerse cargo de la limpieza de las rieras el año que viene.

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