El carruaje de Torredembarra que derrapa por toda España

Carlos Rovira y Albert Rubio compiten en el enganche, una de las modalidades de hípica poco conocidas. Son los únicos representantes de la provincia

Jordi Cabré

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FOTO: cedida

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Carlos Rovira ha recuperado la ilusión de competir. Este torrense de 47 años de edad es el único representante de la provincia que participa en una modalidad poco conocida del mundo caballar: el enganche. Las pruebas no tiene ningún misterio: caballo, carruaje, cochero y groom: «la persona que hace contrapeso para poder realizar las maniobras», explica.

Hace unas semanas ha redebutado en un campeonato y el gusanillo por la competición va en aumento. La prueba fue en Valencia y se llevó un meritorio 11 puesto de 26 competidores. «No tenía el nivel de otros participantes, con más experiencia y caballos mejor preparados. Pero me siento muy satisfecho del trabajo realizado por Aretha II, mi caballo, Albert Rubio (groom) y yo mismo, que soy el cochero», explica Rovira.

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De hecho, ya está de nuevo entrenando para participar a finales de noviembre en el Sicab, la feria más importante del mundo del Pura Sangre Español que se celebra en Sevilla.

La disciplina 

La competición de enganche se divide en tres modalidades que se definen por el número de caballos que arrastran la carreta. Rovira y Rubio, natural de La Pobla de Montornès, lo hacen en la categoría de limoneras, las que solo tira un equino.

Las pruebas evalúan la rapidez, la agilidad, la vistosidad, la manejabilidad del equipo. «La tradición del enganche está poco arraigada en Catalunya y solo tiene relevancia en algunas zonas de España. La forma de competir actual con la de hace años ya tiene poco que ver, empezando con la raza de los equinos y terminando con los materiales de los carruajes».

Los mejores caballos para el enganche proceden del norte de Europa. Son ejemplares más fuertes y resistentes comparándolos con el Pura Raza español, más ágil y elegante. Y los carruajes de ahora se fabrican con acero inoxidable, discos de freno…. «los speeder (nombre en inglés) solo mantienen el diseño de época, pero los materiales son diferentes para ganar resistencia y durabilidad», explica Rovira.

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Este amante de los caballos de Torredembarra ha criado a su yegua Aretha II y hace poco más de un año ha incrementado los entrenamientos para que vuelva a coger el hábito de competir. «Mi caballo es un Pura Raza Español y en algunas modalidades se defiende contra los ejemplares de equinos nórdicos y en otras, está en desventaja», admite Rovira.

La afición al enganche es cara. Y Carlos Rovira y Albert Rubio deben calcular dónde pueden participar. En su finca de Torredembarra han adaptado un terreno para poder entrenar las diferentes pruebas: las que combinan obstáculos con velocidad, las de ejercicios estéticos o las de manejabilidad. 

El redebut en Valencia ha despertado la ilusión de este equipo por esta modalidad hípica, que ya tiene la mente fijada en Sevilla.

Breve introducción al enganche

La disciplina de enganche tiene su origen en el concurso completo de equitación, con la diferencia principal de emplear un carruaje traccionado por caballos o ponis. Está reglado por la Federación Española de Hípica

Existen 3 categorías en estas pruebas: limoneras (1 caballo), troncos (2 caballos) y cuartas (4 caballos). El concurso completo de enganche se compone 3 pruebas:

  • Doma, sobre un rectángulo de 100×40, en el que el jurado valora la regularidad, flexibilidad, contacto, rectitud, impulsión, reunión, y sumisión.
  • Maratón, prueba de resistencia en un recorrido formado por varios obstáculos, naturales o artificiales, en la que el ganador es el que obtenga el mejor tiempo.
  • Conos o Manejabilidad, prueba al tiempo y derribos compuesta por obstáculos simples (parejas de conos con bolas) o múltiples.

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