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El centro comercial Port Halley languidece tras el cierre de 18 locales

En diciembre de 2008 fue inaugurado con una veintena de negocios, ahora sólo hay siete. No quedanni cafeteríasni restaurantes
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El pasilllo central de la primera planta de Port Halley presenta un aspecto desolador con todos los locales cerrados. Foto: Pere Ferré

El pasilllo central de la primera planta de Port Halley presenta un aspecto desolador con todos los locales cerrados. Foto: Pere Ferré

Silencio absoluto. Calma. En el pasillo principal de la primera planta de Port Halley no se ve ni un alma. Los locales están cerrados a cal y canto. Con candados y cadenas. El centro comercial de Vila-seca languidece. Ya son dieciocho los negocios que han bajado la persiana. Sólo quedan siete abiertos: Mercadona, Decathlon, Cinemes Oscar, Merkal Calzados, 10xDiez, la bolera y la tienda de vinos Wine Palace –se instaló en julio del año pasado–. Van aguantando el tirón y tienen una clientela fija. Funcionan. Generan unos doscientos puestos de trabajo en total.

Port Halley, situado en la avenida Alcalde Pere Molas, fue inaugurado en diciembre de 2008 con una veintena de establecimientos: inicialmente había tiendas de ropa, complementos, telefonía y muebles y varios restaurantes y cafeterías. Ahora para tomar algo hay recurrir a una de las dos máquinas de vending que expenden bebidas y tentempiés. No queda ni un bar abierto.

La segunda planta, la azotea –donde está el cine–, es la que presenta un estado más desolador. La mitad de su superficie está vallada y luce una señal de prohibido el paso. Hay dos locales inacabados con hasta grafitis, colillas de cigarros y agua de lluvia acumulada en su interior. Algunas baldosas ‘bailan’, los lavabos están fuera de servicio y las escaleras mecánicas que conectan con el piso inferior no funcionan.

Pagos fraccionados

La gestora del centro comercial, una empresa con sede en Barcelona, presentó concurso de acreedores a principios de 2013. Adeuda cerca de un millón de euros al Ayuntamiento de Vila-seca, correspondientes al canon de cuatro anualidades. Hace unos meses, el juzgado mercantil número nueve de Barcelona fijó un convenio que compromete a la gestora a abonar esa cantidad al consistorio en pagos fraccionados en un periodo de diez años. «El primer pago nos lo ha realizado este 2015», aseguran fuentes municipales. El Ayuntamiento está la espera de que «haya un nuevo gestor en Port Halley que pueda reactivar su actividad».

La compañía también deberá sufragar su deuda con la constructora del centro comercial y con varios bancos.

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