El cierre de la Protectora de Torredembarra activa la cuenta atrás

El 1 de diciembre, la entidad ya no recogerá más animales. Hoy en el pleno, una moción del concejal no adscrito Toni Cruz esta tarde intenta frenar el cierre previsto para el día 31

Jordi Cabré

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La protectora torrense dejará de acoger animales abandonados el 1 de diciembre.  FOTO: Pere Ferré/DT

La protectora torrense dejará de acoger animales abandonados el 1 de diciembre. FOTO: Pere Ferré/DT

La protectora de Torredembarra está a 45 días de bajar la persiana definitivamente. El cierre de las instalaciones con 25 años de historia a sus espaldas (las inauguró en la finca de Josep Maria Crespo el 28 de julio de 1996) es inevitable salvo que alguien con muchos miles de euros en el bolsillo pueda frenar una cuenta atrás que ya lleva meses activada. 

Sin embargo, todavía hay quién no pierde la esperanza y activa campañas de crowdfunding en las redes para intentar recaudar 120.000 euros, una cantidad (muy a la baja del valor real) pactada entre propietario y la Societat Protectora d’Animals de Catalunya (SPAC) que gestiona desde hace un tiempo estas instalaciones a pie de la AP-7 en Torredembarra. La cifra recaudada, a fecha de ayer, era un 10% del total que debería reunirse para poder obrar el milagro.

Al margen de la SPAC, hoy en el pleno de Torredembarra el concejal no adscrito Toni Cruz defenderá una moción en la que propone la construcción de una protectora de animales municipal en la ciudad. El exlíder de Ciutadans argumenta que «sabemos que el Ayuntamiento de Torredembarra tiene un convenio colaborador con el Consell Comarcal para recoger los animales abandonados» y que después pasan a una protectora de Reus (la Última Llar).

Consultados por este rotativo cuál sería el posicionamiento del equipo de gobierno (mayoría absoluta de ERC), la respuesta ha sido que argumentarán su voto en la sesión plenaria. Si la misma ciudad donde está asentada la protectora tiene un convenio con otra situada en Reus, parece difícil que la propuesta de Cruz tenga los apoyos necesarios.

Cruz añade que «asociaciones animalistas y muchas voces vecinales reclaman más implicación a los ayuntamientos. Por este motivo debemos conseguir que los entes municipales den un paso más allá con la apertura de centros de acogidas». Sin embargo, la protectora y el consistorio torrense no tienen feeling suficiente para que esta moción del concejal no adscrito pueda contar con un espaldarazo suficiente.

El propietario de los terrenos, Josep Maria Crespo, tiene 68 años y admite que tiene derecho a poder disfrutar de la jubilación. Tras meditarlo pausadamente, ha puesto la finca en venta, los 10.000 metros cuadrados de la protectora y otros 5.000 donde se encuentra la masía en la que hoy en día reside.

La venta privada implica cerrar la protectora y ofertas le han llegado. Sin embargo, dio la oportunidad a la actual SPAC para que asumieran la finca muy por debajo del valor real de esta propiedad. Pero hoy por hoy, 120.000 euros es una cantidad desorbitada para una entidad que a duras penas pueda recoger, desparasitar, vacunar, poner el chip y mantener a más de 170 perros, otros tantos gatos, cerdos vietnamitas, ovejas, cabras, asnos y caballos... de 40 municipios. Ante esta cruda realidad, los 45 días que quedan para finalizar el año son una cuenta atrás irreversible.

Para clausurar la protectora a 31 de diciembre, dentro 13 días (el 1 de diciembre), se dejará de recoger animales para que haya margen durante el último mes de poder gestionar las adopciones. Los animales que queden no se sacrificarán, pero quizá se reubiquen para liberar la finca.

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