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El comercial que se hizo actor a los treinta

Alberto Esparza, afincado en Torredembarra, es un ‘galán mujeriego y malvado’ del cine, el teatro y la televisión

Javier Díaz Plaza

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Alberto Esparza está muy involucrado en el mundo artístico de Tarragona. FOTO: Alfredo González

Alberto Esparza está muy involucrado en el mundo artístico de Tarragona. FOTO: Alfredo González

Alberto Esparza se ganaba bien la vida como comercial en la empresa textil de sus padres: tenía estabilidad laboral, un sueldo asegurado a fin de mes... Cumplía el estereotipo de cualquier ciudadano medio acomodado. Pero ya  siendo mayorcito, pasada la treintena, le planteó a su familia eso de ‘yo lo que quiero es ser artista’. Se había contagiado del virus de la interpretación de adolescente, el año que estudió el antiguo COU en Estados Unidos. Allí curso la asignatura de Drama e interpretó el personaje del vendedor ambulante Ali Hakim en el afamado musical Oklahoma! de Rodgers & Hammerstein.

«Dejé la empresa familiar y di un giro a mi vida sabiendo que me iba a meter una hostia. Ser actor es muy complicado», afirma este barcelonés de 50 años afincado en Torredembarra. Dos décadas después de tomar aquella decisión ya no tiene la misma estabilidad laboral que cuando iba por las tiendas vendiendo camisas y trajes, pero puede presumir de currículum como actor. Acaba de participar en la segunda temporada de la serie de Movistar+ Mira lo que has hecho, dirigida por Javier Ruiz Caldera (Anacleto: agente secreto), en la que da vida, en el primer episodio, a un médico pijo y mujeriego. En los créditos del final aparece como doctor pijoteras. 

Esparza está ‘especializado’ en papeles de galán o de malote. En la película El dulce sabor del limón, del director tarraconense David Aymerich, interpreta a un peligroso capo de la mafia; y en la serie Matar al padre, protagonizada por Gonzalo de Castro, hace de «abogado cabroncete». «Supongo en la vida real tengo puesta esta etiqueta y es lo que transmito», bromea. «Quizá encaje en este tipo de perfiles porque el equipo que lidera cada proyecto me imagina así, porque doy en cámara, por la mirada... no sé. Aunque, lógicamente, tengo más registros», añade. 

Todavía no le ha llegado un papel que le encumbre o que tenga continuidad en una gran producción de televisión. No ha conseguido entrar en la rueda de actores de ‘moda’ que pasan de una propuesta a otra, pero no tira la toalla. «Es una profesión muy insegura, hay que ir a muchos castings, tocar muchas teclas... Hay temporadas que tienes mucho trabajo y otras en las que no haces nada. Pero no se puede perder la confianza», comenta. 

Debut a la italiana
Esparza ha hecho cine, teatro, publicidad y hasta videoclips musicales. Es miembro de la compañía teatral Grup Escènic Atenea de Tarragona y de Fabulae Tarraconenses/Thaleia. También es actor en PortAventura. Formado en el centro Estudis de Teatre de Berty Tovías de Barcelona, cogió soltura en más de veinte cortometrajes y dio el salto a la gran pantalla de la mano del cineasta italiano Angelo Orlando, con quien rodó en 2012 la película Rocco tiene tu nombre, ganadora del premio al mejor guión en el Festival de Cine Independiente de Praga. Su mayor reconocimiento personal le llegó con las candidaturas a mejor actor secundario por Ànima y El dulce sabor del limón.
«Ahora estoy en una edad muy chula para actuar y, además, cada vez hay más series y el cine está creciendo», dice este actor apasionado de la música -estudió solfeo y piano- que está preparando un  repertorio de composiciones propias para dar un recital de «temas minimalistas y de New Wave».

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