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«El consistorio debe asumir el mantenimiento de la zona»

La asociación Costa Vilafortuny pide al consistorio que rehabilite todas las calles, la iluminación, el sistema de alcantarillado y las instalaciones eléctricas y telefónicas

Cristina Sierra

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Aspecto de una de las calles con los cables eléctricos colgando y las aceras deterioradas. FOTO: ALBA MARINÉ

Aspecto de una de las calles con los cables eléctricos colgando y las aceras deterioradas. FOTO: ALBA MARINÉ

Los vecinos de Vilafortuny que viven en la zona de la playa no pueden más. Basta con dar una vuelta por la urbanización para ver el mal estado de las calles, muy sucias, con las aceras rotas y con los cables de la electricidad y de teléfono colgando. Durante años los propietarios han reparado todo que han podido para tener un área un poco decente, pero ahora quieren que el consistorio se haga cargo de una vez por todas del mantenimiento.

El presidente de la asociación Costa Vilafortuny, Jaume Ferrús, explica al Diari que los vecinos pagan religiosamente todos los impuestos (IBI, alcantarillado, basuras, vados...) pero el Ayuntamiento nunca se ha preocupado de revisar el estado de la urbanización. Ferrús reconoce que desde un principio los propietarios funcionaron como una comunidad atípica y se hicieron cargo de todas las reparaciones eléctricas y viales. 

En esta parte de la localidad viven 719 vecinos, de los cuales 129 lo hacen en los chalets de la playa. Hace unos años, consiguieron que el consistorio pagara la corriente eléctrica y también aceptó facilitar la mano de obra para arreglar los desperfectos, pero la comunidad debía pagar los materiales. «Todo era un poco chapuza y la gente se empezó a preguntar por qué tenían que hacerse cargo de unos gastos que no dependían de ellos, sino del Ayuntamiento», apunta el presidente, que añade que la asociación se «debe preocupar de organizar fiestas, no de arreglar las calles». 

Proyecto en ‘standby’

En 2007, la entonces comunidad llegó a un acuerdo con la corporación para que se hiciera cargo del mantenimiento, «repercutiendo a los vecinos de una parte de las contribuciones especiales». Se redactó un proyecto que contemplaba la renovación de las calles, aceras y la iluminación, y el soterramiento de las instalaciones de agua, gas y comunicaciones, pero se paró por la crisis económica.   

Los vecinos, comprensivos con la delicada situación, continuaron haciéndose cargo de la conservación de las vías, esperando que el proyecto tirara adelante cuando la situación de las arcas municipales mejorara, pero no fue el caso. Con la constitución de la asociación, el año pasado, se pidió al equipo de gobierno que reactivara el plan. «Queremos que atiendan esta cuestión porque es su obligación. Pasan muchos niños con bicis y las calles están mal. Una vecina se cayó en una acera y se rompió el fémur y su marido lo denunció», afirma Ferrús.

También está el problema del agua. Solo tienen un contador para toda la comunidad y todos los vecinos pagan la misma cantidad, independientemente de si viven en una casa con piscina o en uno de los pisos. Es una situación parecida a la de los residentes en Urcavisa, también en Vilafortuny, que gestionan su agua. El estado de las tuberías está bastante perjudicado, y más teniendo en cuenta que están fabricadas con fibrocemento y tienen amianto, un componente peligroso para la salud que está prohibido desde 2001. 

«Nos han dicho que el proyecto no puede entrar en los presupuestos de 2018. Lo entendemos pero queremos saber qué intención tienen con nosotros, que nos den una solución», manifiesta el presidente.

Primeras mejoras

Ferrús valora positivamente que el consistorio haya reconocido que este área forma parte del espacio público municipal. Asimismo, destaca la buena predisposición del concejal de Serveis, Espai Públic i Medi Ambient, Antonio Laguna, que se interesó en ayudar a los vecinos. «Vino un día con el técnico municipal y recorrimos las calles para ver qué era lo más urgente para arreglar. Se hicieron unos parches para salir del paso pero por lo menos se hizo algo», afirma.

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