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El derribo del puente del puerto acaba con un 'pegote' de 40 años

Los trabajos deben hacerse con minuciosidad ya que hay retirar placas de uralita. Deben estar acabados antes del verano para no afectar a la temporada estival

José M. Baselga

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El derribo de la pasarela acaba con una imagen criticada durante años por su impacto. Foto: JMB

El derribo de la pasarela acaba con una imagen criticada durante años por su impacto. Foto: JMB

La playa de Coma-ruga en El Vendrell ha comenzado a librarse del puente que durante casi cuatro décadas ha configurado la imagen del litoral . La pasarela era la que permitía llegar a la zona de amarres del puerto.

El proyecto de remodelación de la instalación náutica pasaba por el derribo de la pasarela, que además del impacto visual que suponía, presentaba deficiencias estructurales que ya obligaron a cerrarla el pasado verano.

Con uralita

El derribo de la pasarela era una exigencia de la Generalitat para autorizar la remodelación. Esta semana comenzaron los trabajos que se realizarán por tramos por su minuciosidad ya que deben retirarse placas de uralita. Ese material exige una manipulación especializada ya que su fragmentación libera partículas cancerígenas.

El derribo del puente ha levantado la curiosidad de muchos vecinos que han querido fotografiar los últimos días de la exitencia de la histórica y criticada pasarela por el impacto que ha tenido para las playas de la zona.

Un camino paralelo al puente es el que permite acceder a la zona de amarres y posteriormente quedará como acceso al puerto. El camino carecerá de vallas y farolas y sólo contará con unos puntos de luz casi a nivel de suelo para evitar un mayor impacto paisajístico.

El derribo y retirada de todo el material debería estar acabado antes del verano para no afectar a la temporada. Durante el verano quedarán paradas las obras y será en septiembre cuando comience una segunda fase de la remodelación para cerrar la bocana del lado de Barcelona.

El cierre de ese acceso de barcos es para evitar la entrada de arena que obligaba a dragar a diario el puerto con el coste que supone. La remodelación contempla una reducción de los amarres de los 260 actuales a 240 para que pueda haber más grandes. Las obras cuestan 2 millones de euros que financia el Club Nàutic de Coma-ruga, que ya tenía la concesión desde hace 30 años y tras la finalización fue el único que se presentó al concurso para gestionar de nuevo la infraestructura por 20 años.

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