El derribo y resurgimiento del Tabaris de Coma-ruga genera debate

Los técnicos señalan que es imposible la rehabilitación por su estado

12 octubre 2020 11:10 | Actualizado a 12 octubre 2020 11:37
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El actual edificio que albergó la piscina del Tabaris en Coma-ruga y que data de 1965, deberá ir al suelo y en su lugar se levantará uno nuevo como el que hay ahora para destinarlo a equipamientos.

Los informes técnicos señalan que el inmueble presenta un gran estado de deterioro por falta de mantenimiento lo que hace que sea necesario «el derribo y la restitución».

Los cimientos son insalvables y las vigas de hormigón con hierro en su interior no son aconsejables restaurarlas por el coste que tendría y porque nuevas ofrecen más garantías de seguridad.

El informe que aconseja el derribo abre un debate sobre si al tener que tomar esa medida, no sería más funcional levantar un nuevo edificio que responda a las necesidades actuales.

Debate
El concejal de Pel Vendrell Primàries, Josep Maria Llasat, señala que no se ha explicado públicamente la opción del derribo cuando inicialmente se dijo que el proyecto era la rehabilitación.

Pero llegado a la necesidad del derribo, «sorprende tirarlo al suelo y hacer otro igual». Destaca que el actual edificio «fue concebido para tener una piscina y ahora no va a tener piscina. El edificio tampoco tiene belleza exterior. Debería hacerse un edificio pensado para necesidades de siglo XXI».

 Considera adecuado que en la planta baja haya oficina de turismo y museo, pero en la planta superior se contempla una sala de 600 m2. «Caben 500 personas, ¿cuantas veces se llenará?».

A pesar de que el primer objetivo era la rehabilitación del edificio, que no está catalogado, los informes técnicos llevan a derribar la construcción por su lamentable estado. El deterioro también es acelerado en los elementos de carpintería de madera y las estructuras expuestas a un clima a escasos metros del mar. Además presenta goteras y humedades interiores.

Cristaleras
El alcalde Kenneth Martínez, explica que el objetivo ahora es conservar esa visual de Coma-ruga como el edificio que diseñó Juan Ricart, que fue campeón de saltos en piscina. La obra fue galardonada con un Premio Nacional de Arquitectura deportiva. Uno de los elementos característicos son las cristaleras de su fachada.

El nuevo edificio mantendrá las características vidrieras en su fachada que caracterizan a la construcción original.

Lo que sí se conserva es la pared interior de la piscina en la que lucen los mosaicos de Santiago Padrós y que están protegidos. De hecho el nuevo equipamiento contará con una sala dedicada a difundir la figura y la obra del artista del mosaico Santiago Padrós que tuvo casa en Coma-ruga, donde también se conservan algunas de sus obras. 

También habrá un espacio para divulgar el valor ecológico de la reserva de pesca de Masia Blanca que hay en las costas de Coma-ruga y que es un ecosistema en el que se asientan numerosas especies de fauna y flora marina, además de una gran sala.

Coste

La obra para el edificio del Tabaris  genera otra polémica por su coste. Inicialmente se calculó en unos 1,3 millones de euros, pero finalmente ascenderá a cinco millones. 

El proyecto inicial se presentó para recibir subvención del fondo europeo con el que se ayuda a rehabilitar el centro de Coma-ruga.
Además del coste, el encarecimiento ha podido suponer perder ayudas europeas. El fondo financia parte de la obra, pero se concedió en base al presupuesto inicial. La oposición calcula que han podido perderse dos millones de ayuda. 

El alcalde Kenneth Martínez explica que una rehabilitación íntegra sería más cara y, además, la subvención debía solicitarse en base a un proyecto inicial y ahora se ha tenido el definitivo, además de contabilizar el equipamiento interior que no era objeto de subvención.

La Xarxa Vendrellenca, que agrupa a diferentes asociaciones de vecinos cuestiona el gasto. Considera que en El Vendrell y en Coma-ruga hay otras necesidades como el transporte público o la mejora de aceras.

Defienden un equipamiento similar, pero gastar más de cinco millones en una sola obra con las carencias que hay en el municipio lo consideran excesivo y plantean levantar un equipamiento más racional.

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