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El georradar muestra el mapa de la ciudad íbera bajo tierra en Banyeres

Sería el asentamiento más importante al sur del Llobregat y equiparable al de Ullastret

José M. Baselga

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Los estudios de georradar realizados hace unas semanas en la zona de Masies de Sant Miquel, en Banyeres del Penedès, han confirmado lo que los arqueólogos ya intuían desde hace décadas.

Bajo esos terrenos hay una gran ciudad íbera que ocupa unas 2,5 hectáreas. La radiografía realizada muestra una estructura definida de lo que serían calles paralelas más anchas y otras perpendiculares más estrechas.

Los estudios con georradar.

Esas calles son muy regulares y están delimitadas por muros que tendrían una altura considerable y bien conservados conformando una estructura ortogonal de todo el asentamiento.

El estudio con georradar lo ha realizado la Universitat de Barcelona. El catedrático Joan Santacana confirma las hipótesis de los arqueólogos e historiadores. Considera que Masies de Sant Miquel es el asentamiento más singular al sur del Llobregat y lo equipara al de Ullastret, uno de los yacimientos íberos mejor conservados y más importantes de Catalunya.

La gran ciudad
Por las dimensiones del asentamiento y la tipología urbanística Santacana señala que es mucho más que un poblado reducido. En este sentido sería la gran ciudad íbera de la Cosetania Oriental de la que dependerían otros asentamientos como los de Cunit, Calafell o El Vendrell

La balsa destapó muros.

Una vez confirmado con georradar la potencia de Masies de Sant Miquel, el objetivo es qué hacer con el yacimiento. La Universitat de Barcelona ya lo ha incluido en los planes cuatrienales de la Generalitat para realizar excavaciones.

Por fases
En todo estas deberán ser por fases debido a la extensión de la ciudad todavía enterrada. Santacana considera sin embargo que tampoco hay que acelerarse con la excavaciones. Explican que con las actuales técnicas de investigación puede detallarse lo que hay bajo tierra.

«La excavación es la acción más agresiva sobre el terreno y antes debe conocerse con detalle lo que hay. La excavación directa es una forma de investigación del siglo XIX», explica Santacana. «La investigación de cómo saber lo que hay es más interesante que la propia excavación». El catedrático de historia señala que en todo caso esa intervención sobre el terreno duraría unos 50 años.

El mapa localizado por el georradar.

El asentamiento de Masies de Sant Miquel quedó confirmado hace  20 años por las obras para construir una balsa. Grandes muros de hasta 4 metros de alto quedaron al aire.  El hallazgo obligó a paralizar las obras de la balsa y todo el terreno fue catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN). 

El arqueólogo Jordi Morer indica que esa ciudad podría haber albergado población desde el siglo VII al II antes de Cristo, como indicó en investigador Víctor Revilla en 1982. Esto significaría que estuvo ocupada durante todo el periodo ibérico, una singularidad de gran valor para los investigadores.

Mucho material
Los arqueólogos Joan Santacana y Joan Sanmartí  ya encontraron en la zona hace 30 años gran cantidad de material en superficie como cerámicas íberas y fenicias. Sobre la ciudad de hace 2.500 años surgió otra, lo que permitiría conocer cómo era la vida en un asentamiento íbero primitivo de gran tamaño e incluso con una posterior ocupación romana.

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