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Costa Cambrils

El gobierno estudiará cómo mejorar la seguridad del puente de la N-340

El concejal de Protecció Ciutadana explica que se contemplan varias medidas para garantizar una buena circulación

CRISTINA SIERRA

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Imagen del puente de la antigua N-340 con la primera barandilla que se instaló y que se tuvo que cambiar en enero. FOTO: ALBA MARINÉ

Imagen del puente de la antigua N-340 con la primera barandilla que se instaló y que se tuvo que cambiar en enero. FOTO: ALBA MARINÉ

El equipo de gobierno del Ayuntamiento de Cambrils estudiará en los próximos días cómo mejorar la seguridad circulatoria del puente de la antigua N-340. Así lo ha confirmado al Diari el concejal de Serveis i Protecció Ciutadana, Lluís Abella, que explica que la Policía Local tiene previsto analizar varias opciones para determinar cuál podría ser la más indicada para arreglar la circulación de los vehículos por este tramo.

«Una vez pasada la temporada estival queremos ver qué medidas con carácter preventivo se pueden implementar. Tenemos un abanico de opciones que ya se están contemplando para conseguir nuestro objetivo de reforzar la seguridad», afirma el edil, que añade que desde la apertura del puente, en junio de 2018, las incidencias han sido «mínimas» y además se ha detectado que varios vehículos no respetan las señales de tráfico.

Abella asegura que la Policía Local tiene sobre la mesa tres medidas. La primera de ellas sería cambiar la señal de ceda al paso existente por la de stop para obligar a los conductores a pararse antes de entrar en el puente y dejar pasar a los vehículos que tienen preferencia; la segunda, instalar cojines berlineses o bandas reductoras para hacer reducir la velocidad del vehículo en el cruce, y la tercera sería reducir la rotonda de color verde pintada en el asfalto, en concreto del lado de levante del puente, entre las avenidas Adelaida y Nova Augusta. Asimismo podrían considerarse otras opciones que se debatirán próximamente, entre ellas, la instalación de ojos de gato luminiscentes que piden desde el grupo del PSC. Hace unas semanas la formación presentó una instancia en la que pedía la colocación de estas luces reflectantes para reforzar la seguridad nocturna. «Día tras día vemos que hay confusión en la circulación dado que la rotonda pintada en el suelo no es suficiente visible», manifestó la portavoz socialista, Ana López.

Por el momento, el concejal de Protecció Ciutadana no descarta ninguna de las medidas descritas. «Tenemos claro que nuestra prioridad es la seguridad tanto de los conductores como de los peatones y la decisión que tomemos será para acabar con este problema», manifiesta.

La barandilla polémica

La señalización y visibilidad del puente ha sido objeto de crítica desde el principio. Días después de su apertura al tráfico, varios cambrilenses se quejaron de la dificultad que tenían para poder circular por el nuevo tramo por culpa de la barandilla de color rojo que se instaló inicialmente. El problema del desnivel del paso, sumado a los barrotes de la baranda, que estaban muy juntos, provocaron que varios usuarios criticaran la estructura en redes e incluso que el tema se tratara en más de un pleno a raíz de las preguntas de la oposición. En ese momento el gobierno de entonces aseguró que la nueva normativa era «más restrictiva» y que los técnicos habían optado por una barandilla que no fuera escalable.

Meses más tarde los arquitectos municipales analizaron el punto conflictivo e hicieron un estudio para instalar otro tipo de baranda específica que se adaptara a las medidas del puente. A finales del pasado mes de enero, se realizaron los trabajos para sustituir la estructura por otra de acero inoxidable marino que seguía la misma estética de la del resto de barandillas ubicadas en los otros puentes del municipio. Un elemento que incluía un barrote más por motivos de seguridad que costó cerca de 25.000 euros. Además, el gobierno anunció que el elemento se colocaría en otro punto de la localidad, acción que todavía no se ha realizado.

Lo que sí se hizo este verano fue usar los escombros generados por el derribo del antiguo puente, que se inició en septiembre de hace dos años. El área de Obra Pública utilizó los restos para arreglar doce tramos que estaban muy deteriorados por el paso del agua y de los coches. En concreto se mejoraron los caminos Mas de Sangenís, Mas d’en Bosch, el Camí de Barenys, el vial ubicado entre el Camí de les Bassasses y la Carretera de Montbrió, tres tramos del Camí de Riudecanyes, dos del Camí dels Masos y el Camí de Belianes. Los escombros runas que se extrajeron se trituraron y se formó una mezcla con tierras, hormigón y aglomerado. Un total de 5.872 metros cúbicos de base para arreglar los caminos que sumaban una longitud de 11, 35 kilómetros. La acción tuvo un coste de 131.052 euros.

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