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El mal estado de los accesos a las playas de Miami enoja a vecinos

La cala Casa dels Lladres es una de las afectadas por el temporal que se llevó la rampa de arena
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Desde Semana Santa, los vecinos de la zona no pueden bajar a la playa porque el temporal se llevó la rampa de acceso. Foto: Pere Ferré

Desde Semana Santa, los vecinos de la zona no pueden bajar a la playa porque el temporal se llevó la rampa de acceso. Foto: Pere Ferré

El núcleo de Miami Platja vive un dejà vu año tras año por culpa de los temporales que dañan la fachada marítima. El último capítulo de esta historia nos traslada a diez días antes de la llegada de la Semana Santa de este año, cuando una tormenta se llevó parte de los accesos que conducen diferentes calas de la localidad. Una de ellas es la cala Casa dels Lladres, que hasta hace unos meses contaba con tres rampas que permitían a la población llegar al mar. Sin embargo, desde el temporal, los vecinos de la zona se ven obligados o bien a mirar el mar desde lejos o por el contrario, utilizar un acceso que el propietario de un restaurante próximo a la playa ha habilitado con el permiso del consistorio.

Un grupo de vecinos de la zona, la mayoría con segunda residencia en el paseo marítimo, mostraron su descontento ayer con el concejal Vicente Pérez. Sus quejas se concentran básicamente en la dejadez con la que consideran que se trata su barrio. «Pagamos religiosamente todos los impuestos, pero al no estar empadronados en Miami Platja parece que no nos escuchan», explica MªJosé Lazcáno. Santiago Lorente, añade que «cada año es lo mismo. Hace cinco años colocaron la bajada, pero siempre tenemos problemas con la arena. Pero este es uno de los muchos problemas que tenemos los vecinos de esta zona. Estamos descuidados por el Ayuntamiento».

‘Tercermundista’

Antonio Arroyo, propietario del restaurante El Vaixell, relata cómo sus clientes se quejan del estado de la playa. Pocos días después del temporal que afectó a la cala, Arroyo, viendo que el estado de los accesos no variaba, decidió pedir permiso al consistorio para habilitar un camino para que los vecinos pudieran pasar. Desde el consistorio dieron luz verde a esta propuesta, dado que tienen cierta competencia para mover arena. «Este es el alma de Miami, pero los accesos son más bien tercermundistas», sentencia.

La postura del consistorio

El concejal de Urbanismo y Obra Pública Vicente Pérez argumentaba ayer que la reparación de los accesos requieren una obra que a su vez debe ser autorizada desde el departamento de Costa de la Generalitat de Catalunya. Por tanto, sin el permiso de la administración no pueden mover hilos.

Para poder dar una solución a esta problemática, se ha puesto en marcha la elaboración de un informe que se presentará a Costa. A partir de ahí, se prevé que la Generalitat dé el visto bueno a la obra y ésta pueda ser puesta a concurso público. Se espera que la urgencia que conlleva la llegada de la temporada turística permitan flexibilizar los trámites y que los trabajos empiecen y acaben lo antes posible. Costa también se compromete a trasladar arena a las calas miamenses.

Algunos vecinos de Miami Platja confiesan sin complejos su sensación de ser ignorados por su Ayuntamiento. «Desde siempre, la parte que se encuentra debajo de la vía del tren ha sido olvidada por el Ayuntamiento. El asfalto del paseo marítimo está lleno de baches que dan muy mala imagen al turismo», explica Santiago Lorente, quien reside en Miami seis meses al año. «Nos encontramos muchos problemas, porque está todo dejado de la mano de Dios», añade Teodoro Ibáñez. «Por culpa del estado del asfalto de las calles hace unos días caí y me hice un esguince. Es un peligro», explica otra vecina, Charo Lazcáno. Respecto a la presentación de quejas formales al Ayuntamiento, el grupo de vecinos lo descarta con desgana. «No hacen caso a nuestras quejas porque no estamos empadronados aquí. Nos sentimos ignorados por el consistorio», coinciden.

Dado que la campaña electoral ya ha empezado, el grupo de vecinos que se concentró ayer en la cala Casa dels Lladres aprovechó el encuentro con el concejal de Urbanismo y Obras Públicas para hacerle llegar estas y otras quejas que tenían sobre la gestión del actual gobierno. El estado del asfalto, la carencia de un paseo marítimo atractivo para el turismo o el estado del Estany Gelat fueron algunas de las quejas que centraron este debate improvisado a pie de calle.

Frente a estas críticas, el concejal Vicente Pérez se defendió explicando que «antes de poder reparar una calle que ya está asfaltada, prefiero invertir ese mismo dinero en asfaltar una calle de tierra». Es decir, priorizar sus objetivos para que en un inicio toda la localidad pueda tener unos servicios mínimos. Además, Pérez añadió que la carencia de medios económicos y la falta de competencias por parte de la administración local ata de manos y pies al consistorio año tras año. La falta de presupuesto por parte del departamento de Costa también es uno de los inconvenientes que se interponen en la búsqueda de soluciones.

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