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El mar engulle un tramo de la playa del Francàs

Los vecinos temen que el rompeolas que protege sus casas ceda por las mareas
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DT

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Era una estrecha franja de arena de unos 200 metros de largo que quedaba a los pies des unos apartamentos. Junto a Masia Blanca, en el límite de la playa de Coma-ruga. Hasta hace unos días la anchura de esa franja de playa podía ser de un os 20 metros. Incluso hay una torre de vigilancia.

Ya había perdido anchura de forma alarmante, pero ahora no queda nada. Las olas impactan contra las rocas que se colocaron hace años a modo de dique de protección para la zona de apartamentos. Pero los vecinos explican que algunas de las rocas que estaban en la base de ese rompeolas han cedido y hay riesgo de que se desprendan otras.

Acelerada
La desaparición de la playa ha sido acelerada. Es una situación similar a de la playa del Francàs en El Vendrell o de Mas Mel en Calafell. El departamento de Costas del Ministerio ya ha explicado que por causas que se investigan se ha producido un cambio en las corrientes que provoca una más rápida regresión de la arena.

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Hace uno días aún quedaba un estrecho paso, pero el mar ya se había comido mucha playa.

El Ministerio estudiará también cómo frenar esa acelerada pérdida de sedimento, pero de momento la situación preocupa a los ayuntamientos y a los bañistas. En el caso de Masia Blanca, los vecinos temen que el oleaje afecte a las rocas colocadas a modo de dique y que pierdan esa protección frente a las mareas.

La Xarxa Vendrellenca, una entidad que agrupa a diferentes asociaciones de vecinos pide al Ayuntamiento que prohiba el paso por la zona para evitar riesgos.

Además de las piedras, el oleaje es peligroso y el mar ha destapado los anclajes de la torre de vigilancia. La Xarxa sugiere vallar la zona. Los caminantes deben ir ahora por una zona más elevada  a modo de camino de ronda y para sortear ese tramo.
Resistir

La principal preocupación sin embargo es si las rocas resistirán las embestidas del mar en un día de temporal o afectarán a esa barrera de piedras que ha resguardado a la zona durante años.

Mientras, se sigue de cerca la evolución de la playa del Francàs, donde está el chiringuito y de Mas Mel. En ambos casos el oleaje creó un gran escalón de más de un metro de alto al llevarse gran parte de la arena vertida unos meses atrás. Aunque la situación se ha suavizado, el temor es qué pasará con el próximo temporal.

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