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'El número 32.306 no gustó en un primer momento'

El bar Gil de El Vendrell reparte 1,68 millones en 250 décimos de un quinto que les trajo de Sitges un cliente y que querían cambiar. ¡Consulta aquí si tu número ha sido premiado!
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Eva María (d), una de las propietarias del local, junto a una de las agraciadas celebrando el premio.  Foto: JM Baselga

Eva María (d), una de las propietarias del local, junto a una de las agraciadas celebrando el premio. Foto: JM Baselga

El número no gustó en un primer momento. El 32.306 «no acababa de convencernos», explica Eva María, del Bar Gil de El Vendrell. Lo había traído un cliente que trabaja en Sitges, donde lo compró. «Como ya estaba aquí nos lo quedamos para que no tuviese que cambiarlo», dice Eva. Menos mal que no lo hicieron. El 32.306 es el número que ha llevado la suerte el barrio del Tancat de la capital del Baix Penedès. El establecimiento ha repartido 1,6 millones de euros entre los vecinos.Se vendieron 250 décimos y cada uno está agraciado con 6.000 euros. «Ayudará a pasar unas buenas Navidades a muchos vecinos», explicaba Andrés Robles, uno de los agraciados. «Me he enterado en el trabajo», explica mientras luce el décimo. En la nave son varios los premiados ya que el Gil es el bar restaurante donde muchos van a tomar café y almorzar.

Eva María, la propietaria del local no podía contener la emoción desde que se cantó el quinto premio que cayó en El Vendrell. Los vecinos iban llegando al bar y algunos llevaban el décimo premiado en sus carteras. José Manuel Pulgar intentaba llamar a su hermanos que estaba camino de Madrid. «No contesta». Pulgar explica que compró tres décimos un día que fueron a comer al Gil con su madre.

 

Barrio obrero de El Vendrell

El Bar Gil de El Vendrell compró el número hace unas dos semanas. El establecimiento se encuentra en una zona obrera de El Vendrell, así que «espero que la suerte haya llegado a quien más necesitaba». Uno de los afortunados explicaba que en su casa todos los miembros estaban buscando empleo. Eva María iba recibiendo los agradecimientos de los vecinos que llegaban al bar. Muchos sabiéndose agraciados. Para otros, los menos, una sorpresa al ver el revuelo que iba en aumento. En el bar Gil se encontraron un grupo de amigas afortunadas. «La Navidad la pasamos en la nieve», eran las primeras propuestas ya regadas por el cava.

 

Décimos solicitados en Reus

Reus es uno de los municipios donde la suerte se dejó ver tímidamente. Fue en el estanco número 1 de Reus, uno de los más antiguos de la ciudad, el que repartió parte del quinto premio, el número 60.090. En total, tres décimos marcados en máquina por alguno o algunos de sus clientes. Así lo explicaba Xavi Sala y su padre Josep a todos los curiosos que se acercaban ayer al estanco al ver la presencia de númerosos medios de comunicación.

«Es la primera vez que repartimos un premio del Sorteo de Navidad. Estamos muy contentos», aseguraba mientras colgaba el cartel con el número agraciado en el escaparate del local de la Riera Miró.

A pesar de que el premio se cantó antes de las 12 del mediodía, durante toda la mañana no se acercó al estanco ninguna de las personas ganadoras. No es la primera vez que la familia Sala reparte suerte entre los ciudadanos. Uno de los episodios más recordados es cuando repartieron un premio de un millón de euros de la Primitiva con el número 959.659.

 

Un cuarto premio en Salou

El sorteo dejó un cuarto premio en Salou, aunque sólo de refilón. El estanco del paseo Jaume I repartió 40.000 euros con la venta de dos décimos del 7.617 expedidos por la máquina. «Los compró un hombre que me pidió expresamente que le diera esos números. No recuerdo cuándo se los llevó ni si era del pueblo o de fuera», afirma Eveli Martí, responsable del estanco. «Lo celebraremos si el agraciado vuelve por aquí», añade.

El establecimiento está ubicado en uno de los puntos más transitados durante la temporada turística, por lo que su clientela varía en función de la época del año. «En verano vendemos lotería a personas de toda España que vienen de vacaciones; y en invierno a la gente que vive en Salou», dice.

Martí se enteró de que había entregado el premio nada más abrir el estanco ayer por la mañana: «Me llamaron de la delegación de Tarragona y me llevé una gran sorpresa. Estoy muy contento». Eso sí, comentó que no es la primera que vez que reparte suerte: «Hemos dado dos premios cuantiosos de la Primitiva y la Bonoloto».

 

TGN, el reto continúa

Cosas de la tecnología, cuando ya las redes sociales comenzaban a hablar de que el cuarto premio, el 07617, también dejaba un pellizco en la ciudad de Tarragona, en la administración nº 21, Cal Pantxo, en la Plaça Corsini, nadie sabía nada. Unos segundos después una de las dependientas comenzaba a dar botes, teléfono en mano y a abrazarse a su compañera.

Tras unos primeros momentos de confusión se ha sabido que se trataba de un único billete vendido por terminal. Al dueño de la administración, Santiago Domènech, le sonaba haber atendido el sábado pasado a una señora que buscaba expresamente un número acabado en 17. Mientras la vendedora, que trataba de controlar alguna lágrima, comentaba que «me encantaría que fuera alguien del barrio».

Este cuarto premio ha sido el único que ha dado una alegría a la ciudad de Tarragona. Un año más, los loteros de la ciudad lidian con el sambenito de la mala suerte aunque la mayoría de ellos lo hace casi con tanto humor como resignació. Domènech, por ejemplo, vende en exclusiva un número acabado en 21 «Porque nunca ha tocado en Tarragona y porque nunca el gordo ha terminado en 21»... Y esta vez tampoco.

En la administraciónde la Avenida Roma, Mari Carmen Scott reconoce que este es un día especial para los loteros, de nervios y expecttivas. Ella, por ejemplo, ha vendido mucho el número 13, tradicionalmente de mala suerte, justo para lo contrario, para retar a la fortuna... El reto, no obstante, no ha salido bien.

En la administración nº1 en el centro de la Rambla Nova, como cada año, Pedro Sanz tenía el cava preparado, aunque hoy no tuvo motivo para sacarlo. Hace dos años sí que tocó descorchar cuando repartió un quinto premio. Él, particularmente, apenas juega, aunque cuenta que su mujer siempre compra un billete acabado en cada terminación... A él también le han pedido mucho el número 13.

En un bar de la Rambla, que vende décimos por terminal, el dependiente esperaba que la gente comience a darse cuenta de que los números que se emiten de esta forma también tocan. «Es una guerra que tenemos con los clientes, la gente es muy reacia todavía, si no ven el boleto...», decía.

 

Sin suerte pese a los amuletos

Pero si algo está claro es que si la suerte no llega a la ciudad no será por falta de supersticiones y amuletos. En todas las administraciones visitadas ayer por la mañana en Tarragona abundaban todo tipo de elementos: santos, plantas, herraduras, piedras de cuarzo, brujas de todos los tamaños...

En el mercado central una señora mayor, muy puesta en el tema, apelaba a los números y las probabilidades: «Aquí no hay sano que valga, si la gente no juega aquí (EnTarragonala media de gasto en el sorteo extraordinario de Navidad es de 41 euros), cómo va a caer?».

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