El precio de la algarroba provoca más robos en las masías de la Costa

Policías Locales y Mossos refuerzan efectivos en las zonas rurales para detectar los hurtos, que con la Covid-19 hay sensación de que se incrementan

Jordi Cabré

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FOTO: Alba Mariné

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La temporada de la recogida de la algarroba ha empezado en la demarcación y este año la previsión es que la buena cosecha venga acompañada de un precio decente: 0,75 euros el quilo más IVA, unos 84 céntimos brutos. Las perspectivas positivas de esta campaña también tienen un contrapeso con aquellas personas que se dedican a recoger las algarrobas de una finca ajena con el fin de venderlas de forma ilegal.

Los robos de este fruto seco aparecen cada año y las policías locales de los municipios de costa con fincas rurales dedican más esfuerzos en patrullar los caminos con el fin de poder abortar los delitos. Mossos d’Esquadra también tiene patrullas específicas que recorren las zonas rurales en épocas de cosechas, ya sea la algarroba como la aceituna, avellana u otros productos agrícolas. 

Los 400 kilos de algarrobas listos para robar en Cambrils

La Patrulla Verda de la Policia Local de Cambrils abortó este jueves poco antes de la hora de comer el robo de algarrobas de una masía situada en la partida Belianes, al norte de la ciudad. La patrulla realizaba un servicio de vigilancia poniendo énfasis a las fincas que tienen algarrobos, puesto que es época de recolecta y ya ha habido denuncias por hurtos.

Este año, admiten fuentes de diferentes cooperativas de la Costa, los robos parecen que han aumentado. Las cifras de denuncian si se reflejan pero aún es pronto para comparar. Los primeros fines de semana de septiembre ha habido varias personas denunciadas que se les ha interceptado cogiendo este fruto seco o ya con los sacos dentro del coche sin poder acreditar la titularidad de la mercancía.

Circuito cerrado

A pesar de los esfuerzos policiales y de intentar controlar el circuito de venta de este fruto seco, los robos están al orden del día y los payeses perjudicados y las cooperativas muestran su enfado a pesar de la presión policial. De hecho, si logran interceptar a algún vendedor con algarrobas que son robadas, las cooperativas se las quedan y las devuelven a los payeses, previa comunicación a la Policía Local o Mossos para dejar constancia.

Francesc Gené, presidente de la cooperativa de Vila-seca, admite que este año «quizá hay más sensación de robos porque hay mucha gente que no tiene trabajo. Yo he sido víctima y la verdad es que te sientes impotente cuando ves que te han entrado en la finca y se han llevado parte de la cosecha». Las cooperativas intentan que estos hurtos no puedan venderse y lucrarse de forma ilegal. La mayoría sólo permite que descarguen los socios y en caso de ir terceros deben acreditarlo.

Estas algarrobas de la Costa y de buena parte de la parte de la provincia terminan en Mont-roig. Allí existe la empresa Comercial Garrofa, Comgar, dedicada exclusivamente a la producción, procesado y comercialización de la algarroba y sus derivados. Está formada por 21 cooperativas agrícolas, que aportan la producción de algarrobas de sus más de 1.300 agricultores asociados.

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