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El top manta empieza a asomar y los comercios se sienten perjudicados

Los manteros comienzan a verseen los municipios turísticos con la llegada de los primeros visitantes
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Imagen de archivo de unos manteros, el año pasado en el paseo marítimo de Cambrils. Foto: Pere Ferré

Imagen de archivo de unos manteros, el año pasado en el paseo marítimo de Cambrils. Foto: Pere Ferré

La llegada de los primeros turistas es sinónimo del inicio de la temporada del top manta. Estos vendedores ambulantes ilegales ya se han empezado a dejar ver por la Costa Daurada: por Cambrils, La Pineda, Salou, Calafell o El Vendrell.

A pesar de que desde los municipios y los cuerpos policiales se defiende que hay menor presencia de estos vendedores ilegales, la realidad es que el comercio sigue sufriendo el daño que les hace la competencia ilegal.

Los comerciantes no creen en esa reducción de manteros y señalan que los controles policiales no resuelven el problema. «Lo único es sensibilizar a los compradores», afirma Silvia Coll, dinamizadora comercial de la Unió de Botiguers de Cambrils.

La entidad prepara una campaña para hacer ver a los vecinos que la compra en los manteros, además de un riesgo en determinados productos y de alimentar a mafias, supone un mazazo para los comercios locales que pagan impuestos y generan empleo.

No obstante, la presión policial ha intentado alejar a los manteros de las principales áreas comerciales, que son las que buscan los vendedores ilegales por la afluencia de visitantes que tienen estas áreas.

En Cambrils la zona central del puerto ha visto reducida la presencia de manteros, pero han ido a la zona de Llevant. Uno de los puntos más problemáticos es el Cap de Sant Pere, en la frontera con Salou. Los comerciantes se sienten ahí muy perjudicados, a pesar de que son conscientes de que la policía refuerza la vigilancia y realiza redadas.

«Mientras no cambien la normativa esto será un desastre. Estamos impotentes», señala Tomás Sierra, presidente de la Unió de Botiguers de Cambrils. Sierra confiesa que la situación ha mejorado en los últimos años y que el interés de la policía es mayor, «pero no nos queda mucho más por hacer. ¿Salir a la calle? Quizá».

El Diari ha hablado con un comerciante que tuvo que cerrar varios negocios en el Cap de Sant Pere. «La presencia policial es lo único que les disuade. Pero se esperan a veinte metros, pasan a Salou y cuando los agentes se van, vuelven. La policía no puede estar 24 horas allí».

En Calafell la Policía Local intenta mantener alejados alos manteros de la zona central del paseo marítimo, donde hay más comercio. Los controles en la estación de tren de la localidad también disuaden a muchos manteros de bajar en la localidad.

En temporadas anteriores se ha producido algún encontronazo entre manteros y policías. Pero los comerciantes lamentan que en estos casos hay mucha gente que se pone a favor de los vendedores ilegales. «La gente tiene que saber que comprando a los manteros hace favores a mafiosos que explotan a esta gente, que vive casi en plena esclavitud», insiste el empresario cambrilense.

La Policía Local intercambia información con otros cuerpos, patrulla a pie de calle y realiza incautaciones. El coste para la lucha contra la venta ilegal en Cambrils es de 100.000 euros anuales. Fuentes municipales recuerdan que antes eran 200.000, pero las reformas laborales han obigado a cambios.

Estrategias conjuntas

«El objetivo es que la zona central quede limpia. Permanecen algunos, pero es casi imposible erradicar por completo el fenómeno», apunta el consistorio. Ayuntamiento y policía contemplan estrategias junto con comerciantes y otras administraciones para que la ciudadanía tome conciencia de la situación. Y a largo plazo han creado un programa en los colegios para concienciar a los más pequeños.

En Salou, la Policía Local también impartirá charlas en los colegios para que los niños conozcan los efectos de esta actividad. Será una de las acciones de campaña impulsada por el consistorio y los comerciantes No trenquis el cor del comerç. Repartirán folletos informativos entre vecinos y visitantes.

«Los puntos más conflictivos son la avenida Andorra, la calle Colón o la plaza Venus, sitios donde empieza ya a haber más gente, sobre todo los fines de semana», dicen fuentes municipales, que inciden en que en Salou, donde hay una importante población senegalesa –principal colectivo que se dedica a esta actividad– los manteros están controlados y cada vez hay menos. La ordenanza multa tanto a los vendedores ilegales como a sus clientes.

«Hace años que tratamos este problema. Tenemos más vendedores ambulantes que manteros», manifiesta Juli Vilaplana, presidente de la asociación de comerciantes y empresarios de Salou.

En Vila-seca, las patrullas de Policía Local y Mossosestrechan el control contra el top manta en las zonas más turísticas, como el paseo y las tiendas de La Pineda. Los cuerpos de seguridad han empezado a reforzar la seguridad durante los festivos.

«Año tras años se repite la situación, es un mal endémico. Al ser una actividad ilegal itinerante es muy complicado encontrar la fórmula adecuada para contrarrestarla. Alos turistas de nuestra zona parece que no le importa que el producto que compran sea ilegal o de baja calidad», concluye Alfred Monreal, presidente de la asociaciónciación de comerciantes de Vila-seca.

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