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El último payés de Cunit

Con 85 años, Josep Romagosa todavía cultiva tomates en el centro del pueblo

José M. Baselga

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Josep Romagosa en el terreno donde planta sus tomates.

Josep Romagosa en el terreno donde planta sus tomates.

La casa de Josep Romagosa era la última del pueblo. «Más allá no había nada. Sólo campo». Hacia la playa tampoco, explica. Esa casa todavía conserva un terreno donde Romagosa cultiva tomates. En el centro de Cunit. Salvado de la especulación y donde aún la tierra huele a tierra.

«Son tomates de los de toda la vida. De tomates hay 30 ó 40 variedades, pero buenas, sólo 3 ó 4». Romagosa es el último payés de Cunit. El que vio aquel pueblo en el que «todos se dedicaban al campo. ¿Qué ibas a hacer si no?».

Desde los 14 años
Después de estudiar hasta los 14 años se dedicó a la tierra. Porque en Cunit hubo una época en la que la agricultura era la actividad esencial. Hoy, con 85 años, Romagosa mira ese trozo de terreno y recuerda.

La casa de Romagosa, entonces delimitaba al pueblo.

En Cunit se cultivaba de todo. Viña, cereal, tomates, verdura que Romagosa cargaba en su carro y llevaba a Vilanova y a Sitges. Melones.... Los melones de Cunit tenía mucha fama y eran muy apreciados. «Se cultivaban a pie de playa».

Cañas
Hace unos días fue a la riera a cortar cañas para preparar las tomateras. «Se tienen que cortar cuando hay luna vieja para que no se pudra la madera. Así duran más».

Romagosa fue de los últimos que aguantó. Los demás dejaron el campo. «Es que es muy duro. En el campo no hay fiestas. No hay horas. No puedes esperar a mañana».

Un antigua prensa.

Muchos se fueron a la fábrica Pirelli de Vilanova y a otras que comenzaban a instalarse por la zona. Las tierras se fueron perdiendo bajo hormigón y cemento.  Para acoger a quienes no tienen idea de un pasado agrícola.

Nostalgia en ese trozo de terreno que atesora Romagosa. «Antes en el pueblo había unidad. Nos conocíamos todos». Añora las veladas en la Societat Sant Sebastià. «Y si alguien estaba enfermo, el resto de vecinos le cuidaban la tierra hasta que se recuperaba».

«Ha crecido mucho Cunit. No es lo que era. Pero estos que no se confíen. La vida y los alimentos los da la tierra. Sin tierra, sin agricultores, no hay nada». 

Cuidar a los payeses
Romagosa lo intenta explicar a quienes quieran escuchar. «A los payeses no se les ha dado la importancia que debería tener. Debería estar protegido. Del payés vive todo el mundo».

Su casa en el centro histórico de Cunit aún muestra ese pasado para quien quiera ver. Es una histórica casa que conserva la apertura para depositar la uva para la prensa. El interior es la sencilla estancia como la que tendrían todas aquellas del Cunit agrícola. Con la prensa para el ‘macho’.

«Con un terreno para cultivar y para tener las gallinas, conejos, cerdos. El cordero era para ocasiones especiales. Para los días de fiesta». 
Todavía hay muchos que se sorprenden al ver esas tomateras y ese reducto agrícola en el corazón de Cunit. Y piensan en el valor que podría tener de levantarse algún bloque de pisos. Pero ¿qué sabrán ellos de lo que es el valor, verdad Romagosa?

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