«El verano será como un mayo con ocupaciones mínimas»

Entrevista. Eduard Farriol y Berta Cabré, pasado y presente de la FEHT, analizan el devenir del sector en los próximos meses

JORDI CABRÉ

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Berta Cabré y su antecesor, Eduard Farriol, en la sede de la FEHT. FOTO: Alba Marine

Berta Cabré y su antecesor, Eduard Farriol, en la sede de la FEHT. FOTO: Alba Marine

Berta Cabré es la nueva presidenta de la Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme de la provincia de Tarragona (FEHT), relevando en el cargo a Eduard Farriol, que cumplía este año el mandato de cuatro años. Cabré tiene el reto de empezar una etapa en un año complicado y con un futuro incierto por el coronavirus. Las dificultades del sector y las expectativas a corto plazo son analizadas por la cambrilense y su antecesor en el cargo.

La FEHT ha hecho oficial el relevo en la presidencia. ¿Por qué ahora, con una crisis sanitaria todavía sin solventar?

Eduard Farriol: La previsión era hacer el relevo en abril, pero no era lo más apropiado en pleno auge de la pandemia.

Berta Cabré: Es un relevo natural previsto y la fecha ha venido condicionada por el contexto en el que nos encontramos.

¿Satisfecho con este mandato que cierra de cuatro años, señor Farriol?

E.F.: Sí. Hay que dejar los puestos asignados cuando toca y que entre gente con ideas nuevas. Estamos para colaborar, no para perpetuarnos.

¿Y entiendo que usted con las pilas cargadas para empezar, señora Cabré?

B.C.: Sí. Empieza una etapa difícil, son momentos complicados, pero continuamos con el trabajo que se ha llevado a cabo en estos 20 años de vida de la patronal. Tenemos cuatro años por delante para ir moldeando proyectos e ideas.

«Toda España espera la llegada de los turistas del mercado nacional. Pero su repercusión será mínima para aliviar la situación de crisis»

¿El turismo será otro a partir de esta pandemia del Covid-19?

E.F.: Es una enfermedad que al igual que muchas otras del pasado puede convivir con nosotros, pero cuando tengamos la capacidad para combatirla, ya sea en vacuna, tratamientos…

B.C.: Es una pandemia que esperamos superar. Hay muchos científicos y personas con grandes conocimientos sobre la materia que trabajan en una vacuna y tengo la confianza de que llegará. Una vez la enfermedad se considere controlada porque hay cura, pienso que recuperaremos la normalidad perdida. Y entonces sí podríamos hablar de nueva normalidad.

¿Aprenderemos de este confinamiento y de este virus?

B.C.: Sin duda. Hay que conocer qué debemos mejorar para combatir enfermedades y qué hábitos hay que reforzar para evitarlas. La higiene personal y la limpieza son un ejemplo de lo que deberemos remarcar a partir de ahora. No hablo de turismo, sino de la propia vida personal. De hábitos que han llegado para quedarse.

¿A corto plazo, qué turismo debemos esperar en Tarragona?

E.F.: Olvidémonos de hablar de temporada turística 2020. Los meses de verano serán como un mayo prolongado todo el año con unas ocupaciones mínimas. Veremos establecimientos cerrados, ocupaciones inciertas hasta última hora... Los empresarios que abren sus negocios no lo hacen por la rentabilidad deseada, sino por responsabilidad de tener una plantilla detrás a la que debe ofrecer trabajo porque si no se llegará al mes de octubre con un panorama muy amenazador.

B.C.: El sector tiene una clara responsabilidad, profesionalidad y ganas de salir adelante. No por las perspectivas de reservas que hay, no por la situación controlada, sino por el esfuerzo en poder mantener, aunque sea en condiciones mínimas, el negocio. Que nadie haga comparativas de esta temporada con otras, porque no hay nada que poder comparar de este 2020 con el pasado.

«El precio se moldeará, pero sin cruzar ninguna línea roja. Tenemos una  calidad adquirida y un prestigio que no perderemos»

¿El planteamiento son vacaciones de pocos días?

B.C.: Las previsiones del día son imposibles de conocer incluso en menos de 24 horas de antelación. Las familias también han sufrido sus problemas laborales, económicos, de salud… y si vienen a la Costa Daurada a pasar un par de días o tres son para desconectar. Pero esto no son vacaciones. Es una escapada.

¿El panorama es igual de delicado en cada uno de los formatos de alojamiento: hotel, camping o apartamento turístico?

E.F.: Quizá los campings tengan algo más de ocupación por sus características de espacio abierto, pero el panorama que hay en hoteles y apartamentos es muy negro. Si la gente no viene, muchos empresarios estaremos heridos de muerte.

B.C.: Todo el sector está afectado por la pandemia. No hay nadie que pueda hablar de temporada buena o mejor de lo que preveía. Es cierto que los espacios cerrados son los que puedan generar más recelo y los espacios abiertos tienen una mejor acogida de entrada. Pero la situación de campings tampoco es buena.

¿Las inversiones planificadas al cierre de 2019 se han podido llevar a cabo? ¿Deben hacer otras para garantizar la seguridad sanitaria?

E.F.: Prácticamente todas las inversiones que se empezaron en otoño se han podido terminar. Es cierto que algún empresario ha paralizado alguna reforma ante la imposibilidad de poderla acometer con las perspectivas de mercado actuales. Pero son casos puntuales, la excepción.

B.C.: Las inversiones surgidas tras el confinamiento, no son propiamente inversiones complejas, sino adecuación y formación en material de seguridad sanitaria. Todo asumible y activado.

¿Cuántos empresarios abrirán esta temporada en Tarragona?

E.F.: Nadie lo sabe. Las previsiones quedan obsoletas en días. Yo mismo estoy cambiando fechas de apertura de mis hoteles. Ahora hay 8 hoteles abiertos de los 92 que tienen Salou, Cambrils y La Pineda. Y en todos, la media de ocupación para julio es del 20%. Con estas perspectivas es difícil explicar quién será el siguiente en abrir.

B.C.: Hay que entender también el funcionamiento y las características de los alojamientos turísticos. Los campings han abierto de forma gradual todas sus plazas. En el caso de los apartamentos, estos pueden ir abriéndose a medida que se cierre la solicitud y dejar cerrados los que no tienen demanda, pero en el caso de hoteles, haya pocas o muchas habitaciones reservadas, te condiciona abrir todo el edificio. Y esto no es tan fácil si tienes pocas reservas. Tenemos alojamiento para 140.000 familias. Somos un destino preparado, con todos los protocolos sanitarios al día. Pero deben venir los clientes para poder activar todo el sector turístico de que disponemos.

«La palabra temporada turística hay que borrarla para este 2020. Lo que ocurre en el sector impide que se considere una campaña»

Fronteras abiertas, PortAventura abre el día 8, Aquopolis ya está operativo… ¿Son elementos que pueden ayudar?

E.F.: Todo ayuda, pero por mucho que se abran las fronteras si la gente es reacia a viajar, estamos en el mismo punto de partida. La previsión para el mercado británico es que empezarán los vuelos a Reus partir del día 15. TUI ya ha anunciado que se plantea empezar el 31 de julio y con mínimos… También esperamos que el mercado francés reaccione.

B.C.: El cliente internacional es previsor y reserva sus vacaciones con antelación. El mercado nacional actúa por impulsos y busca ofertas de última hora. Por ello, el turismo extranjero de otros años quizá no viaje a pesar de abrirse fronteras. Seguro que han planificado las vacaciones durante el confinamiento y ante la incertidumbre opten por quedarse en sus países en lugar de viajar. El turismo extranjero caerá seguro.

¿Sin el coronavirus, había pálpito de buen año para 2020?

E.F.: Había grandes expectativas, pero con la pandemia todo se ha ido al garete. Y ahora debemos empezar de cero. Hay que poner el contador a cero este julio con una demanda muy pequeña.

¿El mercado español no es la solución, pero hasta qué punto puede aliviar la crisis?

E.F.: La repercusión será mínima. Toda España está esperando al mercado nacional. Y este mercado nacional en la Costa Daurada ha pasado en 8 años del 56% al 28-30% de las pernoctaciones. Todo ello se ha ido equilibrando con otros mercados.

B.C.: Hemos hecho un trabajo importante de diversificación que nos ha ayudado a prolongar las temporadas, pero ahora todos los destinos queremos trabajar con el mercado nacional, que es el que hay, y no puede solucionar la temporada estival en ninguna parte.

¿Los precios deberán adaptarse a la situación actual?

E.F.: Es una suma de todo. La falta de demanda, la situación económica de las familias, la oferta que haya… todo incidirá en retocar los precios, aunque esperemos que sea una rebaja leve.

B.C.: El precio se moldeará, pero sin cruzar ninguna línea roja. Tenemos una calidad adquirida y un prestigio que no perderemos. Tengo ciertas dudas de si el precio puede modificar una planificación de vacaciones, cuando ahora hay más miedo que otra cosa.

¿La temporada se podría alargar por detrás?

E.F.: La palabra temporada turística hay que borrarla este 2020. Lo que ocurre en el sector impide que se considere una campaña. Lo peor que nos está pasando es la incertidumbre de pronósticos sobre lo que vendría: si abrimos, si cerramos, si se dice una cosa y a las pocas horas se rectifica… Lo peor que hay es la inseguridad. Alargar la temporada, en una situación de normalidad, es factible. Pero estoy harto de oír que en octubre estaremos de nuevo en un confinamiento y que será peor… ¿Quién se atreve a reservar con pronósticos tan catastróficos?

B.C.: El destino está preparado para atender durante los meses de septiembre y octubre a los visitantes que deseen desembarcar en la Costa Daurada. El clima es favorable, pero hay que tener en cuenta que una gran parte de los visitantes son familias que acomodan sus días al curso escolar. Y aunque estamos preparados, y tenemos buen tiempo… la incertidumbre del momento hace que nadie se atreva a reservar con tanta antelación sus vacaciones.

¿Quizá los pronósticos a largo plazo con tantas incógnitas son contraproducentes, vengan de la administración que vengan?

E.F.: Es cierto que a nivel de Europa hemos visto a países que han elaborado una planificación en función de los datos reales de un momento. En España lo hacemos al revés. Declaraciones contradictorias que crean confusión a la población y a los mercados turísticos. Recuerdo que hablábamos de cuarentenas para turistas ingleses un día y una rectificación posterior sobre la medida.

B.C.: Nadie puede vender ni afirmar cosas que no se saben. Y aquí pedimos que todo el mundo sea responsable, que no se desinforme. Si una cosa no se sabe, no debería decirse.

¿La gestión política del coronavirus, en cuanto al turismo se refiere, todos son culpables o algunos más que otros?

E.F.: El disgusto es generalizado. Unos por provocar confusión, otros por subir impuestos como la tasa turística. También me parece una vergüenza que haya ayuntamientos que todavía no tienen asumido que no habrá temporada turística cuando la mitad de su economía depende de ello…. Sin ofender, la clase política vive en otro mundo.

B.C.: Siguen los políticos sin ver lo que pasa a su alrededor.

¿Han mantenido reuniones con diferentes administraciones?

E.F.: Sí, muchas. Pero todos te dicen lo mismo. Se pasan la responsabilidad y los problemas.

B.C.: Hemos tenido muchos encuentros, reuniones en administraciones locales, autonómicas y centrales, pero cada una entiende el problema planteado para el otro, no para ellos, y nadie asume su responsabilidad.

¿El panorama sigue negro sin ningún rayo de luz?

E.F.: Hay empresas turísticas que llevan desde el 31 de octubre de 2019 sin ingresar ningún euro. Y la previsión es que muchas no tendrán ingresos hasta mayo de 2021. Y a pesar de ello, no hay carencia para las hipotecas, los ERTE flexibles no existen y los que hay a mi entender son ridículos…. Nos han puesto la soga al cuello y la van apretando.

¿El sol y playa debería recuperarse como gran escaparate de la Costa Daurada?

E.F.: Tenemos una de las mejores zonas turísticas del Mediterráneo, por no decir la mejor. No nos falta de nada (playas, cultura, gastronomía, historia...), quizá solo gente con capacidad para venderlo como debería. Somos como somos y despreciamos lo que tenemos por resaltar otras cosas menos importantes.

B.C.: Creo que nunca debería haberse dejado de vender el sol y la playa que tiene la Costa Daurada y de hecho nosotros (a diferencia de los patronatos) como empresarios siempre lo ofrecemos como uno de los grandes atractivos que tenemos en nuestra zona.

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