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El vino que se hace bajo tierra

Eduard Pié entierra ánforas en sus fincas de Bonastre donde deposita la uva de ese mismo terreno. Y allí están seis meses. Dice que es el vino 'más sincero' con la tierra. Y es ecológico

José M. Baselga

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Las ánforas están en las mismas fincas donde se ha recogido la uva. FOTO: LAURA SICART

Las ánforas están en las mismas fincas donde se ha recogido la uva. FOTO: LAURA SICART

Viene de una familia dedicada a la agricultura. Viña, huerta... «Hacían de todo porque había que tener diferentes producciones», explica Eduard Pié. Por eso quiso quedarse en la tierra, lo que siempre había visto.

«Pero sólo para la producción de vino», señala Eduard Pie. Tras formarse en enología, como sumiller y en marketing vinícola, creó en 2009 y en Bonastre, Sicus Terrers Mediterranis.

Pié tenía dos conceptos muy claros. «La producción sostenible y respetuosa con la tierra. Lo más natural» y «lograr un vino que fuese lo más sincero con su entorno». Hasta el extremo.

Ánforas de barro

Impulsó en diversas fincas de Bonastre un sistema de producción que es único y que se sigue con gran interés en el sector vinícola. En la misma finca donde están los viñedos, Eduard Pié entierra bajo tierra grandes ánforas de barro. En ellas deposita la uva que se recoge en el viñedo y allí reposa seis meses.

En ese tiempo nadie la toca. «La uva no sale de la finca en todo el proceso de elaboración. Va directamente de la cepa al ánfora».

El joven viticultor tiene diferentes terrenos y cada uno con sus ánforas enterradas. Una decena para la variedad garrut (monastrell) y tres para cada finca de cartuxà.

‘Monoparcela’

Los vinos que embotella no sólo son monovarietales, sino que son «de monoparcela. Sabes que ese vino es de un terreno, de un entorno concreto. De una finca. De un paisaje». Y esa singularidad le ha llevado a ser uno de los productores considerado más innovadores de los últimos años.

Producción ecológica y vinculada a un terreno. «Yo lo defino como la sinceridad de un vino. Surge de allí donde ha podido llegar a ser», explica Pié que destaca que el objetivo es incrementar el número de ánforas enterradas en las diferentes fincas en las que trabaja. Desde la primera añada en ánfora de 2010 el interés por esa forma de elaboración ha tenido un interés creciente. «No buscaba crear un vino perfecto sino uno que tuviese toda la esencia de su terreno».

La intervención de la mano del hombre ha de ser mínima. Que la tierra, el barro, la temperatura y el paisaje lo formen. Utiliza ánforas de barro porque es un recipiente poroso adecuado para lograr una micro oxigenación que no permiten las botas de madera que además dotan al caldo de un gusto torrado.

Habrá más

Las ánforas que guardan las uvas se han convertido en un nuevo elemento del paisaje de Bonastre. En la localidad son diversos los productores agrícolas que optan por la elaboración ecológica. Pié llevará ahora la producción con ánforas a otras variedades como la malvasía y el sumoll.

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