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Empieza el juicio del hombre que acuchilló 40 veces a su expareja en Salou

Los testigos, en el primer día de juicio, confirman que Abderrahmane Hammoude asedieaba s Fadua (la víctima y expareja) para que retomasen la relación

ACN-Jordi Cabré

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Imagen del acusado. FOTO: ACN

Imagen del acusado. FOTO: ACN

Esta mañana de lunes a las 9.30 horas ha empezado en la Audiencia Nacional el juicio contra Abderrahmane Hammoude, el hombre que mató a su expareja en Salou el 25 de junio de 2017, clavándole 40 cuchilladas en diferentes partes del cuerpo en el coche de ella. El presunto asesino confesó el crimen poco después en la comisaría de Mossos d'Esquadra de Salou y Vila-seca.

El hombre que mató la expareja en Salou, clavándole 40 cuchilladas dentro del coche de ella, “lo asediaba” con mensajes de móvil y llamadas para retomar la relación.

Así lo han asegurado este lunes los familiares y conocidos de la chica que han declarado en la Audiencia de Tarragona. Por su parte, los mossos han explicado que, después de cometer el crimen, el hombre se presentó en la comisaría y “muy tranquilo” confesó “que la quería mucho y que la había matado”.

Abderrahmane Hammoude también admitió a los agentes que se había intentado suicidar con una cuerda, pero que no se había salido. La fiscalía y la acusación popular solicitan 23 años de prisión por asesinato con alevosía y ensañamiento, mientras que la defensa quiere que los hechos se consideren un homicidio.

En la primera sesión de la vista oral, los familiares de la víctima han explicado que, en febrero del 2017, Abderrahmane Hammoude desapareció y se fue al Marruecos sin decir nada a nadie.

Según han declarado, Fadoua dejó el piso de La Pineda (Vila-seca) donde vivía con el acusado y se trasladó a vivir con la hermana gemela y su marido en su casa de Vilafortuny, en Cambrils.

“Nadie entendía nada y ella estaba confundida y con ansiedad para no saber nada de él”, ha afirmado la hermana grande ante el jurado popular. La víctima y el acusado hacía cerca de ocho años que eran pareja, pero Fadoua, de 30 años, empezó una relación sentimental con otro chico en abril.

En junio, Abderrahmane volvió a Catalunya e intentó contactar con la chica enviándole mensajes a ella, a familiares suyos e, incluso, al propietario de la heladería Sanchís de La Pineda, donde trabajaba.

Según la hermana de la víctima, Fadoua se quejaba que “la molestaba” y decidió cambiar de número de teléfono. La última pareja de la chica, además, ha dicho que vio el acusado merodeando por el restaurante donde trabajaba. La víctima, pero, no lo quiso denunciar por “acoso” porque creía que “no era capaz de hacer nada”, según le habría dicho al cuñado.

Según la hermana grande de Fadoua, la pareja tenía problemas como cualquier otra, pero últimamente las peleas eran casi “diarias” y la chica estaba “extraña”. En este sentido, una compañera de trabajo ha explicado que la joven le había confesado que Abderrahmane la había agredido físicamente en alguna ocasión. Todos los testigos se han mostrado convencidos que Abderrahmane sabía perfectamente que Fadoua había empezado una relación con otro chico.

El hombre se intentó colgar antes de confesar el crimen

El 25 de junio del 2017, entre las 5.30 y 6.30 horas de la madrugada, el acusado esperó la chica en un lugar próximo al domicilio de Vilafortuny y subió a su coche con la intención de “dialogar sobre el estado de la relación”, según la fiscalía.

Se marcharon juntos por la carretera T-325, más conocida como el Vial de Cavet, que une Salou y Cambrils. A la altura del punto kilométrico 1,9 (en la frontera entre  las dos ciudades costeras), Fadoua paró el vehículo de forma repentina dado que el acusado, por sorpresa, sacó un cuchillo de 19 centímetros de hoja y 14 de empuñadura. Con el coche estacionado en el Vial del Cavet le propinó veces y unas 40 cuchilladas en varias partes del cuerpo. 

Después de cometer el crimen, hacia las 8.30 horas Abderrahmane Hammoude acudió a la comisaría de los Mossos d'Esquadra de Salou. Este lunes, los agentes han relatado que el hombre llegó descalzo, demacrado y con manchas de sangre en los pantalones, y que el primero que hizo fue pedir un vaso de agua. A continuación, confesó “que había matado su mujer y que la quería mucho”.

Según uno de los agentes, el hombre les detalló que, durante el trayecto en coche, “ella aparcó, empezaron a discutir y él le clavó las cuchilladas”. El detonante, según el acusado, habría sido el hecho de que ella le dijo “que había rehecho su vida y que tenía una pareja”.

A continuación, el hombre se fue del lugar sin tocar nada y, según dijo a los agentes, se intentó suicidar “varias veces” atándose una soga em el cuello. Aun así, no lo consiguió, y finalmente optó para ir andando a comisaría.

Todos los mossos que interactuaron con él han manifestado este lunes que los sorprendió que el hombre estuviera “muy tranquilo, calmado y colaborador”. Los agentes han detallado que el acusado explicó los hechos “fríamente” y de una manera bastante concisa, y que incluso les pedía que lo detuvieran porque había actuado mal.

Después de que la policía tuviera conocimiento de los hechos, una patrulla de tráfico fue la primera en llegar al lugar del crimen. Uno de los agentes ha confirmado que la chica presentaba numerosos cortes en la cara y el cuerpo, que estaba sentada al asiento del conductor y apoyada al asiento del acompañante, casi en posición fetal y todavía con el cinturón abrochado. La patrulla encontró el cuchillo “de grandes dimensiones” en el interior del turismo y también observó marcas de un frenazo brusco al asfalto.

La defensa dice que el crimen fue un homicidio

La fiscalía y la acusación popular -ejercida por el Ayuntamiento de Cambrils- mantienen que los hechos constituyen un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento con el agravante de parentesco y la atenuante de confesión. Por este motivo, piden una pena de 23 años de prisión y la prohibición de aproximarse a menos de mil metros o comunicarse con los familiares de la víctima durante un periodo de 25 años. En concepto de responsabilidad civil, quieren que el acusado indemnice los padres de la chica con 100.000 euros por el perjuicio moral causado y a la hermana con otros 90.000 euros. 

A su vez, la defensa considera que los hechos corresponden a un delito de homicidio porque no hubo alevosía ni ensañamiento -en base a la teoría que la primera herida ya habría sido mortal-. Además, el abogado del acusado, Pau Albiac, ha explicado que pedirá los atenuantes de confesión y de arrebato -o estado pasional-. La declaración del acusado está prevista por miércoles.

La previsión inicial es que el juicio, que se hace con jurado popular, pueda someterse a veredicto en un plazo de 5 días.

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