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Enfado de los usuarios de la estación de Salou por la expendedora de billetes y el cierre del bar

El choque frontal entre Adif y Renfe acaba repercutiendo en los viajeros. Colas en el exterior del edificio en plena ola de calor o ausencia de una cafetería donde refrescarse son sólo ejemplos 

Eduard Castaño

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Muchos usuarios se quejan del calor que deben sufrir dado que la máquina expendedora de billetes está fuera del edificio. FOTO: Alba Mariné

Muchos usuarios se quejan del calor que deben sufrir dado que la máquina expendedora de billetes está fuera del edificio. FOTO: Alba Mariné

El cierre de parte de las instalaciones de la estación de Salou ha supuesto, desde el pasado 8 de febrero cuando arrancaron las obras de rehabilitación y mantenimiento, que en estos siguientes cinco meses se hayan producido quejas y descontento por la situación en que ha quedado el equipamiento ferroviario.

El temido choque de trenes es ahora entre Adif y Renfe y lo termina pagando el usuario de Salou y, posiblemente, de otros muchos puntos. Fuentes internas de Renfe señalaban ayer que Adif se comprometió, al cerrar temporalmente por reformas el interior del edificio de la estación, a instalar un módulo para atender las ventas y a los usuarios. El módulo existe pero no realiza la venta de billetes. 

Volver al servicio de ventanilla

Otras fuentes de Renfe aseguran que, tras las obras de rehabilitación de la estación, deberán restablecerse las mismas condiciones de venta que había antes de las obras. Es decir, una ventanilla de atención al cliente para la venta de billetes, además del bar.

Pero quien acaba pagando el pato es el usuario, que se muestra enfadado e inquieto por las condiciones en las que se halla la estación y por los servicios que ofrece. Así, numerosas personas se han dirigido al Diari para mostrar su indignación por razones como las colas que se forman puntualmente en horas determinadas (especialmente cuando hay que sacar billete para trenes en dirección a Barcelona) ante la máquina expendedora de billetes.

Debido a ello, algunos viajeros, como Joan Morlanes, acaban teniendo que «subir al tren sin billete y suspirando por que pase el interventor». En su caso, como baja en la estación del Passeig de Gràcia, debe esperar a que pase el revisor ya que si no es así no puede salir por el torno con el billete. Ello «me obliga a tener que solicitar a una persona de vigilancia de las que están en Passeig de Gràcia que me acompañe hasta la taquilla para poder sacar el ticket una vez he realizado ya el viaje».

Pero es que el tema de la máquina expendedora da para más motivos de enfado. Se halla fuera del edificio y, ahora en plena ola de calor, algunos viajeros se muestran indignados por el sol y el calor que deben sufrir en el exterior.  

Otro salouense que a menudo viaja a Barcelona, siempre con prisas, es José María Fernández, quien recuerda que «la primera vez que llegué y vi que ya no estaba la chica que vendía los billetes, me alteré. No entendía demasiado bien cómo funcionaba la máquina y, para más colmo, a la hora de cobrar sólo aceptaba tarjetas de crédito. Imagínate, yo a mi edad no me acostumbro a pagar con tarjetas y  sólo voy con el dinero que tengo en el bolsillo».

Para rematar la faena, el revisor no acostumbra a dar cambio cuando cobra los billetes una vez ya en el tren, por lo que «me acaban haciendo un vale que debo cobrar en la estación para que me devuelvan el cambio si no lo llevas justo», dice Ramón Araiz.     

Máquina sólo para tarjetas

Además, la máquina expendedora  sólo acepta tarjetas de crédito. Nada de dinero en billetes ni metálico. «Eso sí, la máquina vende los billetes en diferentes idiomas (catalán, castellano, euskera, francés e inglés) y si quieres ida y vuelta tienes que marcarle qué tren quieres coger de vuelta y a qué hora. ¡Pero si yo  a veces no sé a qué hora voy a volver!», exclama Dolores, usuaria también habitual del tren.

Eso sí, en la estación de Salou acostumbran a estar un vigilante y dos personas encargadas de ayudar a la hora de sacar los billetes en la máquina. «Son muy amables, pero a veces pierdo más tiempo en la expendedora que el que empleaba antes ante la ventanilla», afirma Araiz.

En cuanto a la cafetería, fuentes de Adif apuntan que el contrato expiró antes de que se iniciara la reforma de la estación. «Está en proceso de contratar el proyecto de redacción del edificio», dicen. Es decir, ni fecha para reabrir el bar ni tampoco para la reforma definitiva con la venta por ventanilla. Mientras, lo paga el usuario salouense.

Cerrada desde el 8 de febrero

Los trabajos de mejora y rehabilitación de la estación se iniciaron el pasado 8 de febrero. Desde entonces, el interior del edificio se halla cerrado a cal y canto. En principio, el cierre del inmueble debía servir para ejecutar los trabajos de rehabilitación y mantenimiento. En aquel momento, Adif explicó que previamente se había realizado inspecciones técnicas en las que se detectaron patologías estructurales del edificio. Eso llevo a que, hace un año y en plena temporada turística, se instalaran una docena de contrafuertes que sustentaban el inmueble ubicado en la calle Carles Roig. Cuatro de esas estructuras se colocaron en la zona del bar y el resto en la sala de espera. La última de las inspecciones de los técnicos había tenido lugar el 31 de enero, antes de que se comunicara oficialmente que se cerraba el edificio para iniciar las obras. Entonces ya se apuntó que no había un calendario definitivo de reapertura ni, de momento, se intuye cuando se pueda reabrir el interior de la estación.

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