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Enfado en la hostelería por la ‘discriminación’ de horarios para las terrazas de La Pineda

La ordenanza reguladora permite cerrar más tarde a los negocios del frontal marítimo que en el resto del núcleo turístico. El sector pide mano izquierda ante las dificultades por la Covid-19

Jordi Cabré

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FOTO: Alba Mariné

FOTO: Alba Mariné

El sector de la hostelería de La Pineda está muy molesto con la ordenanza de ocupación de la vía pública vigente. La razón del enfado proviene de la restricción horaria en según que zonas de La Pineda y que deja en desventajas la terraza de un mismo negocio en función de la vía pública donde esté ubicada.

En otras palabras, los negocios de hostelería del frontal marítimo de La Pineda pueden cerrar más tarde que sus homónimos de calles paralelas o perpendiculares. La situación, hasta la fecha, no había levantado mucho la voz puesto que la «mano izquierda» del Ayuntamiento, vecinos y Policía Local había solventado si había existido algún percance de convivencia vecinal puntual.

Este verano, con la sombra de la pandemia de la Covid-19, se ha trasladado casi la totalidad de la actividad del sector a las terrazas. Y éstas han tenido el apoyo municipal para poder ampliar espacios sin aumentar el precio de esta concesión para poder recuperar clientela y mantener los negocios. Incluso se ha reducido el espacio de vías tan importantes como Pau Casals para que las terrazas puedan ocupar espacio de coches de forma temporal y ganar espacio para fomentar el turismo y la peatonalización.

FOTO: Alba Mariné

Hasta aquí, las relaciones entre el sector, representada en La Pineda por la Associació Nova Unió de Comerciants i Empresaris, y el Ayuntamiento no han tenido diferencias importantes y los flecos puntuales se han ido resolviendo sin más.

Sin embargo, en este verano de terrazas seguras para poder convivir con la Covid-19, ha saltado la polémica al aplicarse el horario de la ordenanza, que es más permisiva en zonas menos pobladas y es más restrictiva en calles con apartamentos, hoteles y edificios en general.

El presidente de la entidad comercial, Albert Rodríguez, señala que en mayo se envió una carta al Ayuntamiento y partidos políticos y en ella se establecían diferentes puntos. Uno fue la supresión del artículo 16 de la ordenanza entre el 1 de junio y 30 de septiembre, de forma que los horarios más flexibles del frontal marítimo fueran los mismos en otras calles. 

La carta no obtuvo respuesta y con la llegada de la temporada, esta ‘discriminación’ de horarios ha puesto en pie a los negocios perjudicados, que tienen el apoyo de los más beneficiados.

Normativa de 2008

Vila-seca aprobó en 2008 la ordenanza. La normativa tuvo una modificación puntual que se aprobó en abril de 2017 con la publicación en el Butlletí Oficial de la Província de Tarragona (BOPT).  La normativa establece en su punto número 16 que las terrazas situadas en el frontal marítimo se regirán por el horario establecido autorizado (ahora cierran entre las 2.30 y las 3 de la madrugada). Los chiringuitos de la playa también se benefician de este horario más alargado.

Pero en el resto de calles, la ordenanza dice que a la medianoche debe estar cerrada y que a las 23 horas se tiene que ir despejando a la clientela. El horario es una hora más en fin de semana.

Ante esta discriminación y con un verano tan atípico donde la vida comercial se basa en el rendimiento de las terrazas, los comerciantes han pedido al Ayuntamiento que recapacite en el horario restrictivo en las calles interiores. 

El Ayuntamiento y la ley

El concejal de Serveis Generals, Seguretat i Civisme, Josep Toquero, ha mostrado cierta sorpresa al conocer las quejas. Toquero recuerda que la normativa lleva años funcionando y hasta ahora nadie había alzado la voz. Recuerda que La Pineda apuesta por un turismo familiar y este debe convivir con los motores económicos, pero también permitiendo el descanso del turista familiar que viene. Asegura que el consistorio tiene siempre las puertas abiertas para dialogar y que «no queremos perjudicar al sector, pero sí queremos mantener la convivencia de todos».

El concejal señala que el Ayuntamiento ha apostado como en otros municipios por ampliar el espacio de terrazas y se están buscando soluciones para que la crisis económica tenga un apoyo económico público emn forma de ayudas. Se está estudiando como afrontar el pago de las tasas que dependen directamente del consistorio. Dicho esto, pero, Toquero recuerda que la ordenanza está para cumplirla y que todos podemos tener mano izquierda, pero sin vulnerar la ley. 

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