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'Es difícil recorrer Vila-seca con un carrito de bebé o una silla de ruedas'

Vecinos se quejan de que hay pasos de cebra sin rampas ni bordillos rebajados y aceras estrechas con farolas o árboles en medio

Javier Díaz Plaza

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Susana Bujalance tiene que levantar el carro de su bebé para poder acceder a la acera de la calle del Vent. Foto: Javier Díaz

Susana Bujalance tiene que levantar el carro de su bebé para poder acceder a la acera de la calle del Vent. Foto: Javier Díaz

«Desde que soy madre y voy con el carrito del bebé me estoy dando cuenta de la cantidad de calles no adaptadas para personas con movilidad reducida que hay en Vila-seca», lamenta Susana Bujalance. Su itinerario diario está lleno de obstáculos: desde pasos de cebra sin bordillos rebajados o solo a medias hasta calles tan estrechas que apenas cabe con el cochecito. La ausencia de rampas en algunas aceras la obliga a levantarlo para poder acceder a ellas. «De tanto cargar con él no hace falta que vaya al gimnasio», bromea. Peor lo tienen aquellos que se desplazan en silla de ruedas, pues en su caso esas barreras se acentúan.

La formación política Vila-seca en Comú ha recopilado decenas de fotografías realizadas de sitios con problemas de accesibilidad. Muchas las recibieron de vecinos a través de las redes sociales. Se las ha entregado al Ayuntamiento mediante una instancia para pedirle que los adapte. El equipo de gobierno, a través de un escrito firmado por la concejal de Servicios al Territorio, Manuela Moya (CiU), contestó que toma nota y actuará para acabar con estos inconvenientes viarios.

Susana prefiere dar un rodeo y andar más antes que estar constantemente subiendo y bajando bordillos con su carrito de bebé. Desde que no es una peatón convencional ha cambiado su ruta. Nada más salir de casa se encuentra con el primer estorbo: un paso de cebra sin rampa en ninguno de sus dos extremos, en la calle Joan Salvadó i Voltas. Levanta las ruedas delanteras y lo sobrepasa. Lo mismo tiene que hacer si quiere acceder al parque infantil que hay al lado.

«Es cierto que no todas las aceras están mal, pero me sorprende que haya tantas sin adaptar», afirma.

Obstáculos incómodos

Sin abandonar el barrio de La Formiga, la siguiente parada de su camino de quejas la lleva al Conservatori de Música. El paso de cebra para cruzar a su entrada principal tampoco es correcto. El bordillo no está rebajado. Ypara colmo, un vehículo mal aparcado ocupaba ayer por la mañana la mitad de las bandas blancas.

Frente a la entrada del parvulario de la escuela Mestral, en la calle Santiago Rusiñol, hay otro caso llamativo: el paso de peatones está debidamente adaptado para personas con movilidad reducida... pero hay un árbol en todo el centro que impide el acceso a cochecitos de bebé y, más aún, a sillas de ruedas. Similar contratiempo hay en la calle de la Font: la acera es estrecha y, además, hay una farola y un poste de la luz encima. Hay que tener mucha pericia para recorrerla incluso andando sin car

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