Escola Santa Maria del Mar de Salou: «Volvemos a clase sin miedo»

Un grupo de cuarto en la Escola Santa Maria del Mar es el primero en regresar tras confinarse por un positivo. Alumnos y profesores reinician curso con ganas tras dos semanas de encierro, formación ‘on line’ y esfuerzo familiar por conciliar

RAÚL COSANO/JORDI CABRÉ

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Alumnos de la clase de cuarto de primaria de la Escola Santa Maria del Mar, que volvieron ayer tras la cuarentena. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

Alumnos de la clase de cuarto de primaria de la Escola Santa Maria del Mar, que volvieron ayer tras la cuarentena. FOTO: ALFREDO GONZÁLEZ

«La vuelta a clase ha ido muy bien, se veían las sonrisas en los niños. Les preguntaba y me decían que no volvían con miedo, que tenían ganas de regresar», explica Carles Gené, director de la Escola Santa Maria del Mar de Salou, uno de los centros de Tarragona que tuvo un grupo que debió confinarse a las primeras de cambio, nada más empezar el curso. «Tienen ganas de volver, porque claro, fueron dos días de cole solo», cuenta Gené.

Han pasado 14 días de cuarentena, de encierro exigente de 17 alumnos, dos profesoras y sus respectivas familias. «Los días han pasado un poco lentos, ya teníamos ganas de volver», explica la madre de un estudiante. «Hemos salido de casa lo justo para hacer la compra. Ya teníamos ganas de volver a la normalidad», cuenta otra madre. Gené hace balance de la experiencia: «Ha ido todo bien, el balance es positivo. Nos tenemos que acostumbrar a estas situaciones y concienciar a las familias de que puede pasar. Son 14 días y volver, no es como en el mes de marzo».

Un positivo, detectado en una prueba previa a una operación quirúrgica en esa clase de cuarto de primaria en el colegio, hizo saltar las alarmas. Luego se reveló como falso, pero los PCR que se hicieron al resto de alumnos del grupo destaparon un caso asintomático, que de otra forma no hubiera salido a la luz. El centro reaccionó rápido, poniendo en marcha ese protocolo por primera vez, en unas horas iniciales de curso llenas de expectativa e incertidumbre tras la recuperación de las clases presenciales, medio año después de que se suspendieran por el confinamiento decretado a mitad de marzo.

«Todo funcionó según lo previsto. La familia del niño que había dado positivo nos envió un mail a las once de la noche. Todo se puso en marcha, a medianoche hablé con inspección. A las 8 de la mañana del día siguiente hablamos con el CAP. Aquella misma mañana ya vino un equipo para hacer las pruebas. El Ayuntamiento de Salou también ha estado al tanto de todo. La concejal de Educación, Julia Gómez, nos llamó al primer momento y organizaron la desinfección de los espacios», explica Carles Gené. También se activó el mecanismo para mantener durante esas dos semanas la educación a distancia. «La tutora enviaba a los alumnos cada día los deberes y también han hecho videocoferencias para intentar mantener la rutina y los horarios», cuenta Carles Gené.

El grupo volvió ayer al aula, a pesar de que otra clase, esta de quinto de primaria, sigue confinada, por un positivo posterior que no tenía vínculo con el primero. Este confinamiento impactó de lleno en la cotidianidad de unas familias que han tenido que esforzarse en cuestiones de conciliación para poder quedarse en casa cuidando de los hijos en cuarentena. «Anímicamente la primera semana fue horrible para nosotros, porque mi hijo dio un positivo y luego resultó que era falso. En casa había dos personas de riesgo, mi marido y mi madre, mayor. En esos primeros días tuvimos que aislar a mi madre para que no tuviera contacto con el nieto. Luego supimos que en realidad era negativo y estuvimos más tranquilos», explica una madre.

Permisos, excedencias o los mismos ERTE han servido para que los hogares se hayan adaptado a la cuarentena. Algunos padres y madres han decidido esperar un poco para llevar a los hijos a la clase, pero la mayoría asistió ayer, cuando el grupo recuperó su normalidad.

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