Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Esculturas con letra pequeña en Vila-seca

20.000 libros para decorar el casco histórico este Sant Jordi

Jordi Cabré

Whatsapp
Dos niñas corretean al entorno de una de las esculturas que se han instalado en la plaza de Voltes.Foto: J.C.

Dos niñas corretean al entorno de una de las esculturas que se han instalado en la plaza de Voltes.Foto: J.C.

Vila-seca ha logrado singularizar Sant Jordi. La ciudad que mejor recicla de la provincia no podía ser menos con aquellos miles de libros ya en desuso. No ha creado un cementerio de libros olvidados, inspirándose en la tetralogía de Carlos Ruiz Zafón. Ha hecho algo mejor: metamorfosis de la literatura a la escultura.

Unos 20.000 libros, ejemplar arriba, ejemplar abajo, están esparcidos por el casco histórico de la ciudad. No tirados de cualquier forma, tampoco ordenaditos por si alguien desea llevárselos a casa. Son esculturas originales realizadas en estas últimas horas por los alumnos de las Escoles d’Art i Disseny de Tarragona y Reus, que han dejado volar su imaginación y creatividad ambientar paisajes singulares en diferentes puntos de la ciudad.

Copas de árboles de las que brotan libros: hojas de papel que se transforman en pájaros o una sala de estar a base de centenares de lomos son algunos de los ejemplos que hoy se podrán seguir viendo aprovechando la Diada de Sant Jordi.

El punto más llamativo es la entrada a la calle Major. Un entramado de cuerdas rojas que cruzan a ambos lados de las fachadas y en ellas, el mismo poema atrapado en las redes. Empieza así: «Una princesa plora; a la vora d’una cova; perquè l’ha espantant; un drac malcarat».

La gente pasea y mira con detenimiento las esculturas efímeras de los alumnos de las dos Escoles d’Art i Disseny de la Diputació. Existe indiferencia en algunos paseantes. Pasan de largo como si no hubiera algo extraño en su itinerario. Otros, levantan la cabeza y miran con curiosidad. Dos niñas corretean en la Plaça de Voltes. Su madre las vigila con el rabillo. No fuera caso que un golpe terminara esparciendo las páginas de un libro por el suelo.

Son siete proyectos. Siete formas de ver arte sin necesidad de leer. Cada cual puede opinar. Esta es la finalidad. Que nadie deje indiferente esta forma de decorar Sant Jordi. Hoy seguirán las esculturas a la intemperie, aguantando miradas, comentarios e incluso alguna mano que los acariciará. Son libros desgastados que si nadie los quiere leer aún pueden decir mucho.

Temas

  • COSTA

Lea También