Este sitio web puede utilizar algunas "cookies" para mejorar su experiencia de navegación. Por favor, antes de continuar en nuestro sitio web, le recomendamos que lea la política de cookies.

Forjando la historia de El Vendrell tras el mostrador

La localidad agradece la dedicacción a 23 estableciiento que tienen más de un siglo

José M. Baselga

Whatsapp
Los comerciantes que han recibido el reconocimiento.

Los comerciantes que han recibido el reconocimiento.

Cogieron el relevo de quienes hace más de un siglo ya escribían la historia de El Vendrell detrás de un mostrador. Vendiendo telas a metros o tejiendo cestos. Preparando remedios, arreglando relojes o moldeando botijos.

Las cosas han cambiado mucho. Pero allí siguen. Manteniendo  nombres de la historia de El Vendrell. Cal Badejo (de 1793), Cal Cadiraire (1885), la farmacia Magriñà (1889) o Cal Clutxet (1909).

'Con mucho esfuerzo'
Son históricos comercios que se han mantenido. «Con mucho esfuerzo», explica Rosa Vilà, de Cal Badejo, una panadería que abrió en 1793. Son ya 224 años de historia. Es el comercio más antiguo de El Vendrell. «Cada generación ha pasado lo suyo», explica Vilà. «¿El secreto? La calidad, la alegría de atender a los vecinos».

El Ayuntamiento les rindió ayer agradecimiento. Porque ese comercio de proximidad es el que ha forjado El Vendrell. Su paisaje urbano, pero sobre todo el social. Todavía hoy «ayudan a dar vida a El Vendrell», señaló el alcalde Martí Carnicer.

Por resistir
Fueron 23 los comercios los que recibieron la mención y el agradecimiento por ser centenarios. Por seguir. Por haber sabido adaptarse. Y por resistir.

Porque las cosas no son como hace sólo unos pocos años, explica Carles Altès. La histórica tienda de telas y ropas abrió en 1910 y ya atesora 107 años. Altès recuerda como su padre y abuelo vendían las telas. «Eran necesarios 2,5 metros para una camisa de marga corta». Y tres metros para una de manga larga. Era una época de mantelinas.

Todos han tenido que reinventarse y ampliar áreas de negocios. Casa Gasol (1870), imprenta Ramon (1882), la relojería Mercadé (1904) o la tienda de fotografía Guixens (1903).

Parar unos minutos
Pero explican que ahora parece que el tiempo corre más de prisa que antes y que la adaptación debe hacerse más rápida. «Aunque el cliente, el vecino siempre querrá la calidad, la atención» y el poder parar el tiempo unos minutos  para poder hablar de lo rápido que corre El Vendrell ahora.

«Son momentos complicados», dijo el alcalde. Como si no lo supieran. Llevan más de un siglo abiertos y las han visto de todos los colores. Pero tienen ganas de seguir «porque El Vendrell no sería lo mismo». Porque las grandes franquicias no hacen El Vendrell.

El concejal de Promoción Económica, Kenneth Martínez, señaló que la opción de que El Vendrelll sea una capital comercial más allá de un ámbito comarcal pasa por el mantenimiento de ese comercio tradicional para que mantenga sudiversidad

Temas

Comentarios

Lea También