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«Gritaban 'Allahu akbar' y decían 'venid venid'. Tuvimos que abrir fuego»

Los Mossos dispararon a los yihadistas porque no quedaba más remedio. Agentes, turistas en las terrazas, heridos y otros testigos del ataque en Cambrils recuerdan la noche de terror

Raúl Cosano

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Dispositivo policial en la Avinguda Diputació, en Cambrils, el día del ataque. FOTO:  Dt

Dispositivo policial en la Avinguda Diputació, en Cambrils, el día del ataque. FOTO: Dt

Vivieron el terror desde cerca aquella noche del 17 de agosto en Cambrils. Mossos d’Esquadra, policías locales, turistas en las terrazas o comerciantes, algunos de ellos heridos, rememoran aquella noche cuando se está a punto de cumplir un año de la efeméride. 

«Vámonos antes de que sea peor»
Amanda trabajaba en la Heladería Sirvent de la Avenida Diputació. Oyó unos ruidos «parecidos a unos petardos o disparos». Luego empezó a entrar gente en el local, en busca de un techo para cobijarse. Desde dentro se oyó un coche en el exterior y vio cómo entraban personas diciendo «vámonos antes de que sea peor».  

«La gente se escondía en el párking»
Un trabajador del Parking Saba, ubicado bajo el puerto y el paseo de Cambrils. Sobre las 0.30 horas escuchó detonaciones y gente huyendo asustada para esconderse dentro del aparcamiento. 

Refugiarse en un barco hasta las cinco de la mañana
Un cliente del Club Nàutic Cambrils cenaba en el restaurante con su mujer y su hija. Estaban sentados en la terraza cuando escucharon un ruido muy fuerte. De repente, vieron un vehículo volar por los aires y generar una nube de polvo. «Nos fuimos al mar y nos refugiamos en el interior de un barco hasta las cinco y media de la madrugada», cuenta. 

Confinados en el McDonald’s
Los establecimientos del paseo sirvieron de refugio a los viandantes que huían espantados. Un empleado del McDonald’s dice que la gente se empezó a confinar en el interior al ver el peligro. Vio a los agresores con los cinturones, que parecían reales a pesar de que eran simulados. Otros locales como el chiringuito Neptuno o el Beach Point también sirvieron para encontrar cobijo. 

«Hacía caso omiso y abrimos fuego»
Testimonio de un sargento de los Mossos d’Esquadra, sobre las 0.30 horas de aquel jueves 17 de agosto: «Vi claramente al agresor con un cinturón en su cuerpo. Hacía caso omiso a las órdenes de ‘al suelo’, mientras se acercaba a los agentes manipulando el cinturón. Abrimos fuego».
 
«Ordené disparar»
Un subinspector de los Mossos relata lo sucedido desde su puesto de mando y describe el momento clave: «Escucho por sala los hechos que están sucediendo. Valorando el riesgo de ciudadanos y de los agentes actuantes así como la peligrosidad, ordeno disparar contra el agresor». 

«Alá es el más grande»
Sobre las 0.50 horas, un Mosso efectuó un disparo con autorización. El agresor llevaba un cinturón y gritaba textualmente «Allahu Akbar (Alá es el más grande), venid, venid». 

«Policía, ven»
Un policía local de Valls, fuera de servicio, se encontraba en la heladería Sirvent cuando asistió a las detonaciones y al caos de la gente huyendo. Vio personas corriendo por la Avinguda Diputació, entre las que había un hombre gritando ‘Allahu Akbar’. El agente vallense siguió a aquel individuo y probó a interceptarlo. «Me identifiqué como policía. Junto con otra persona, lo cerqué y le indiqué que se tirara al suelo», cuenta. 
El individuo hizo caso omiso gritando «policía, ven» y «Allahu Akbar». Pasado un minuto, llegó un coche policial con agentes de paisano que le gritaron al terrorista que se echara el suelo. No hizo caso. Los policías dispararon y el yihadista cayó al suelo pero intentó levantarse. Llegó un furgón. Los policías dispararon de nuevo hasta que el individuo se desplomó en el suelo, ya sin moverse. 

Detonar el cinturón mientras señala el cielo y reza
Otra de las acciones detectadas en los yihadistas durante el ataque del 17-A. Un Mosso d’Esquadra afirmaba que uno de ellos, que merodeaba el Beach Point, «parecía que quisiera detonar el cinturón mientras señalaba el cielo». Otro testimonio indica que uno de los terroristas «abría los brazos dando la impresión de que eso era un gesto de rezo». 

«¡Corred, corred, que es un atentado!»
A Celeste el ataque le sorprendió al final de su jornada. Conversaba con vecinos en su parada de tatuajes temporales de purpurina, en pleno paseo. «Creía al principio que eran petardos. Luego vimos gente corriendo. Todo el mundo iba hacia la playa. Se escuchaba: ‘Corred, corred, que es un atentado’. Yo me quedé en una zona de matorrales y palmeras», recuerda. Luego le hicieron confinarse en un establecimiento, para esperar a que todo pasara. Llegó a casa a las 4.30 horas de la mañana y a las 9.00 tuvo que ir a recoger su chiringuito que se había quedado montado. «Trato de no pensar mucho en ello», se sincera. 

El cabo que atendía a las víctimas
El cabo de los Mossos d’Esquadra llegó sobre la 1.00 al Nàutic. Allí vio a la gente huir, a una agente herida y a un Mosso que le mostró a los terroristas abatidos. Atendió a las víctimas que había por la zona, según la investigación y las actas de declaración incorporadas al sumario del caso. 

«¿Lo tienes a tiro? Afirmativo»
Un cabo de los Mossos, con uno de los terroristas en el suelo del paseo marítimo de Cambrils. El yihadista intentaba levantarse mientras se tocaba el cinturón con explosivos. En esos momentos, el subinspector le preguntó: ‘Cabo, ¿lo tienes a tiro?’. Respondió ‘afirmativo’. Entonces el subinspector dio la orden clara de «tiro». 
Tras la autorización, el cabo abrió finalmente fuego. El resultado fue «un impacto positivo en el cuerpo. En ese momento la persona volvió a caer al suelo». Poco después otros compañeros dispararon al individuo entre cuatro o cinco veces más, porque no paraba de moverse, de tocarse el cinturón y de decir ‘venid, venid’. 

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