Halcón electrocutado en una torre sin protecciones

El Ayuntamiento de Banyeres del Penedès lamenta que las torres no estén protegidas para evitar estos casos. Endesa ha colocado aislantes en la zona de Bonastre y Albinyana, donde hay águilas perdiceras

José M. Baselga

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El ave fue encontrada a los pies de la torre que se observa en la derecha de la imagen. FOTO: DT

El ave fue encontrada a los pies de la torre que se observa en la derecha de la imagen. FOTO: DT

Un ejemplar de cernícalo (un halcón) murió electrocutado al impactar contra una torre de tensión en Banyeres del Penedès. El Ayuntamiento ha denunciado el caso ya que considera que la estructura no estaba preparada para evitar estos accidentes. El cadáver del ave rapaz fue encontrado a los pies de la torre eléctrica  junto a un camino próximo al cementerio de la localidad.

El Ayuntamiento ha denunciado los hechos a los agentes rurales por si cabe alguna ación legal. También lo trasladará a Endesa para que proteja las torres con el objeto de evitar estos accidentes. Además estudia una denuncia ya que la especie está protegida.

El Ayuntamiento señala que no es la primera vez que ocurren situaciones de este tipo. Exige a Endesa que coloque aislantes en su torres. La situación se ha repetido en los últimos años en el Baix Penedès.

Baix Penedès

El Libro Rojo de las Aves de España refleja que la electrocución es una de las principales amenazas para 24 especies. En la zona del Baix Penedès la especie más amenazada es el águila perdicera. Pero otras aves también han caído electrocutadas. 

La zona entre Albinyana, Bonastre, Pla de Santa Maria y Cabra del Camp es de gran interés para el águila perdicera un ave muy amenazada y que tiene escasa reproducción.

De hecho en esta zona Endesa  ha instalado aislantes sus torres  de los cuatro municipios con una inversión de 130.000 euros. Son  fundas aislantes de silicona y dispositivos para evitar las puestas en 37 soportes de líneas en coordinación con los rurales para señalar los puntos más sensibles. El objetivo es reducir el riesgo de que cuando un ave despliegue las alas para volar tras posarse en la torre pueda electrocutarse.

Según el último informe del Gobierno central, el pasado año murieron 33.000 aves en el Estado por impacto y electrocución. Pero la cifra sólo cuenta los cadáveres encontrados. El número se multiplica porque muchos cuerpos son devorados por otros animales. La Universitat de Barcelona calcula que un 61% de las águilas perdiceras muertas en Catalunya entre 1990 y 2014 fue por electrocución. Entre 1960 y 1989, esa causa sólo mató al 20%.

El Gobierno Central aprobó hace más de una década un Real Decreto para aplicar medidas que evitasen la electrocución. El coste lo asumiría el gobierno, pero las comunidades debían señalar cuáles eran los tendidos más sensibles. La Generalitat realizó en 2013 esa relación de torres más peligrosas de acuerdo con el real decreto que fijaba las  medidas de protección y los mecanismos para financiar las mejoras. 

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