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Héroes por un día en la Policía Local de Torredembarra

Iban y David, cabo y agente, salvan la vida a un trabajador de un restaurante que había sufrido una parada cardíaca

Jordi Cabré

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Iban y David, con el desfibrilador en las manos, que sirvió para la reanimación del trabajador. FOTO: DT

Iban y David, con el desfibrilador en las manos, que sirvió para la reanimación del trabajador. FOTO: DT

El coche patrulla de la Policía Local de Torredembarra estaba en la otra punta de la ciudad, circulando por la N-340, cuando por la emisora del vehículo entró una llamada de la comisaría: el SEM pedía ayuda por un posible caso de parada cardiorrespiratoria de un menor en un restaurante del paseo de Rafael Campalans, en primera línea de mar. La emergencia entraba a las 20.50 horas del sábado.

El cabo Iban y el agente David, ambos de patrulla de fin de semana, activaron los rotativos del coche y aceleraron hacia el paseo marítimo. No había tiempo que perder. "El SEM enviaba la ambulancia, pero buscaba un desfibrilador más cercano para poder actuar cuanto antes", explican los dos polícias torrenses.

Los agentes llegaron al restaurante donde se encontraba el paciente. No era un menor, pero sí un chaval joven, de unos treinta y tantos a primera vista. Estaba inconsciente, sin pulso y bocarriba detrás de la barra. La cosa pintaba grave.  

El curso de primeros auxilios

Iban y David sabían qué hacer. Hacía escasas semanas que habían realizado un curso de primeros auxilios en la Policía Local, donde la reanimación es una parte esencial.

Con los conocimientos todavía frescos en la memoria y un DEA (desfibrilador portátil) que lleva el coche patrulla (el otro está instalado en la comisaría), no perdieron más tiempo. Había que actuar. 

"Le colocamos los adhesivos en el pecho y esperamos al diagnóstico del desfibrilador, que rápidamente recomendó practicar el masaje cardíaco", explican los protagonistas.

Iban asumió el rol y empezó a practicar la reanimación al joven trabajador. La expectación en el restaurante era máxima y el miedo se apoderaba de los presentes.

A la cuarta tanda (cada una con cinco compresiones), el joven trabajador abrió los ojos y soltó una bocanada de aire. "No podía hablar, pero era consciente de lo que le explicábamos y asentía", añade David. El mismo alivio de los agentes se contagió a la plantilla del restaurante y a los clientes que había.

Mientras los dos agentes asistían al joven trabajador, dos ambulancias del SEM aparcaban fuera del restaurante, donde la circulación se cortó para facilitar el trabajo de los profesionales.

Los profesionales del SEM observaron detrás de la barra, donde ya en posición lateral estaba el paciente con pulso. Era el momento de hacer el relevo a los dos agentes.

La lectura cardíaca indicó que el paciente se encontraba bien y que la rapidez de actuación de los policías le habían salvado la vida. Los profesionales sanitarios llevaron al joven de 31 años recién cumplidos hasta el hospital de Santa Tecla, donde recibió el alta en la madrugada de este domingo.

Iban, al día siguiente, se personó en su casa antes de entrar en su turno dominical y estuvo hablando con él. "Se encuentra bien y calcula que en cuatro días recibirá el alta. De hecho, no se acuerda de nada. Que estaba trabajando, se desplomó y seguidamente abría los ojos y le dábamos conversación. Me ha comentado que él entendía nuestras indicaciones, pero era incapaz de articular palabra", relata el cabo de la Policía Local.

Tanto él como su compañero David todavía les cuesta asumir que su rápida intervención salvó la vida de un joven torrense el sábado a última hora de la tarde. Quizá sin las lecciones aprendidas de primeros auxilios y sin un DEA en el coche patrulla, hoy la noticia sería la muerte de un joven trabajador por una parada cardíaca.

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