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Indignación por el ataque contra los vigilantes de la estación de Segur de Calafell

Los vecinos llevan años denunciando la inseguridad que sufren en el recinto y en el entorno del apeadero

José M. Baselga

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«Se veía venir». «Un día pasará una desgracia». Nada nuevo, dicen los vecinos de Segur de Calafell. «Todo el mundo sabe quienes son, pero esos delincuentes se saben impunes», señalan en referencia a los agresores.

Son las reacciones de los vecinos de Segur de Calafell tras el ataque de media docena de jóvenes contra dos vigilantes de la estación de tren y que también arremetieron contra las dependencias. Todo ello ante el pánico de los viajeros que esperaban el tren.

Miedo
«Nada que no supiésemos que pasaría». Los vecinos evitan identificarse. Tienen miedo. Cogen el tren a diario en esa estación y explican que los delincuentes son habituales en la zona. Muchos usuarios del tren piden a familiares y amigos que cuando llegan en los últimos convoys del día les vayan a buscar a la estación.

Las puertas de acceso quedaron destrozadas.

La rápida actuación de la Policía Local de Calafell permitió detener a cuatro de los agresores. «Pero seguro que ya estarán por la calle otra vez», lamentan los vecinos. Los delincuentes saben que no les pasa nada.

Hace años

La estación de Segur de Calafell es un punto conflictivo desde hace años. Por la concentración de grupos de personas «extrañas», de tráfico de drogas y de robos. Por eso reclaman patrullas de policía.

La Policía Local de Calafell asegura que ha incrementado las patrullas y que están coordinadas con los Mossos d’Esquadra. «Sobre todo a primera hora la mañana y cuando llegan los últimos trenes, suele haber vigilancia». Pero para los vecinos, es poca.


La nueva acción violenta ha reactivado la alarma. Media docena de jóvenes arremetió contra dos vigilantes de seguridad que les recriminaron que intentasen entrar sin billete. Los asaltantes golpearon y lanzaron piedras contra el personal de seguridad, además de causar destrozos en la estación, rompiendo incluso las puertas de vidrio que dan acceso a las vías.

Los vecinos de Segur de Calafell reclaman patrullas constantes en la zona y que las leyes actúen con dureza. O habrá más desgracias, avisan.

Además de la inseguridad que sufren los vecinos, la agresión revela también la indefensión que padece el personal de vigilancia y la impunidad de los atacantes. Una situación que denuncian desde hace años los vigilantes sin que desde la administración se haya dado respuesta.

La Asociación Marea Negra, que vela por los intereses del sector de seguridad privada, reitera la necesidad de revisar la Ley para que actúe con contundencia contra las agresiones a quienes velan por la tranquilidad de miles de personas.

En la gran mayoría de casos las agresiones a los vigilantes quedan impunes. Marea Negra destaca que si el agredido es un policía los jueces actúan con más dureza. A pesar de que en algunos casos la vida del vigilante ha corrido peligro, como sucedió en la estación de Sant Vicenç de Calders en abril de 2016.

Sin embargo, el agresor quedó en libertad por tener domicilio conocido.

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