Jordi Rovira: «Me gustaría que los carros y las carretas terminaran en un museo»

Este coleccionista de carros tiene guardados en naves entre 80 y 90 carruajes de los siglos XIX y XX

JORDI CABRÉ

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Jordi Rovira ha restaurado esta máquina agrícola en su finca de Torredembarra. FOTO: ALBA MARINÉ

Jordi Rovira ha restaurado esta máquina agrícola en su finca de Torredembarra. FOTO: ALBA MARINÉ

Jordi Rovira sigue a lo suyo. Tiene edad de jubilarse, pero no está para sentarse a mirar cómo pasa el tiempo en una plaza cualquiera de su Torredembarra. Dentro de su finca, y con las herramientas de un carpintero siempre bien ordenadas, su reloj biológico retrocede y se siente con ganas y energías para seguir con lo suyo. ¿Y qué es? Pues restaurar carros y carretas de todos los tamaños y usos, preferentemente del siglo XVIII en adelante.

Lo hace desde hace muchos años. Con la paciencia que requiera y la rigurosidad histórica que merece. En una nave industrial cedida por el Ayuntamiento de Tarragona actualmente guarda con mucho mimo entre 80 y 90 carros, carretas, carruajes o carrozas. Todas listas para enganchar un equino y darse una vuelta por la Rambla o por donde se antoje.

Jordi Rovira ahora está enfrascado en un nuevo proyecto, una carreta para transportar botas de vino de 60 litros. Tiene las piezas y las ganas, será cuestión de meses de que el proyecto sea una realidad. Así disfruta de la vida este torrense de adopción.

La revolución industrial

Entre tantos carruajes restaurados (no importa el país de origen, la carga o el estatus del pasajero que llevaran), Jordi Rovira tuvo una idea paseando por un museo de Nueva York. «Estaba de viaje en Estados Unidos porque iba a visitar un museo para tomar medidas de dos carretas americanas (que se estrenaron en la cabalgata de los Reyes Magos de 2018) cuando vi algo que me sorprendió: en una sala había también tractores para explicar la revolución industrial y lo que supuso la entrada de la maquinaria en el sector agrícola».

La imagen del museo le abrió la mente, admite, y se dijo a sí mismo que si tenía la oportunidad, también quería que su colección de carruajes tuviera este paso mecanizado. A principios de este año, Rovira tuvo la oportunidad de comprar un tractor camino de desguace. Era un Holder, un vehículo agrícola alemán que se fabricó a partir de 1953 en la factoría de Metzingen. A diferencia de los tractores más antiguos, éste fue el primero de cuatro ruedas de la factoría germana.

«Es un ejemplo de la revolución industrial en la agricultura española en tiempos del franquismo», recuerda Fortuny, que además de restaurar, se documenta y procura adquirir todas las piezas originales para darle el valor histórico que merece cada una de sus ‘joyas’. Rovira explica que «No fue fácil recuperar las piezas originales, pero las hemos encontrado todas».

Lo último que logró fueron las ruedas que venían de Alemania. Con los neumáticos en su sitio, el tractor alemán viajó hasta Tarragona, para compartir espacio con las carretas y carros.

El legado del ‘Avi Joanet’

Rovira disfruta de estas restauraciones y siempre que habla de ellas evoca a la persona que le inspiró y lo educó, el Avi Joanet. Joan Fortuny i Mercadé, torrense del siglo pasado, adoptó a Jordi Rovira desde muy pequeño. Le enseñó lo que sabe del mundo de la carpintería y cada una de sus carretas restauradas lleva la misma firma J.R. Can Joanet.

«Todo este legado que estoy dejando, lo hago en su memoria. Le debo todo lo que sé y siempre le estaré eternamente agradecido», explica Rovira, a quien cada vez que evoca a su padre adoptivo se le llenan de lágrimas sus ojos.

Más allá de ir ampliando la colección de carruajes y disfrutar de la jubilación, la pregunta que siempre está en el aire cuando uno habla con Rovira es si esta extensa exposición tan singular y tan variada merece un espacio permanente y con posibilidad de visitarlo, un museo.

«Aunque nací en Tarragona me siento torrense desde siempre y en mi pueblo ya tengo claro que no hay posibilidad de que todos estos vehículos de tracción animal terminen algún día en un museo local. En Tarragona ha habido alguna esperanza efímera y ante el panorama actual... no descarto nada. Tengo alguna oferta del extranjero aunque me gustaría dar prioridad siempre a Tarragona mi tierra», suspira.

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