Josep Capella: 'El día que Rajoy decretó el 155, me dio el primer turno de palabra'

La nostra gent. El periodista lleva 35 años fuera de casa, aunque, junto a su familia, sigue empadronado en Cambrils. Es corresponsal de TV3 en Madrid

Marc Libiano

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Josep Capella: 'El día que Rajoy decretó el 155, me dio el primer turno de palabra'

Josep Capella: 'El día que Rajoy decretó el 155, me dio el primer turno de palabra'

Hijo de Fermí y Pepita, Josep Capella (Cambrils, 1960) ha pasado de ser aquel chico que se crió y creció en las Cases Barates del barrio de los pescadores a la cara cambrilense de TV3. Lo lleva con cierto aseo, porque el periodista televisivo anda expuesto casi siempre. Su historia rebosa pasión por el oficio y también compromiso con su pueblo. Lleva más de 35 años fuera, pero nunca se ha ido. Mantiene la residencia en la villa marinera y tanto él como su familia siguen empadronados en su lugar de cuna.

El periodismo prácticamente lo llevó incluido en sus genes. Desde pequeño consumía el Correo Catalán, el periódico que se leía en casa, y se implicó con varios artículos en la Revista Cambrils, toda una referencia dentro de la actualidad en la ciudad, con 68 años de historia en papel y 25 en digital. «Me acuerdo ir a las reuniones y todo era gente mayor. Se hacía en un local muy pequeñito y yo iba en bicicleta. Decían, mirad a este chico que quiere ser periodista. Me miraban con una cara…». Hoy, la relación de Josep con la Revista Cambrils se conserva intacta. Le han nombrado presidente de la Associació Cultural Revista Cambrils y lucha para que el medio permanezca ante los complicados tiempos que se avecinan. Siempre presumió de una excelente relación con Josep Salceda, uno de los personajes históricos de la villa, con gran documentación periodística.

En familia, Capella nunca levantó sospechas sobre su vocación. Quería estudiar periodismo, pero eso eran palabras mayores en la época. En Cambrils, los universitarios se contaban con los dedos de una mano y acudir a la Universidad implicaba viajar a Barcelona y eso, por aquel entonces, se veía muy lejos. La cabezonería del chico se impuso y cumplió sus deseos. No sólo eso, a los 60 años de edad puede exponer una carrera magnífica. Josep Capella respondió a sus instintos y confirmó que no andaba equivocado. 

La vida nómada de periodista en la trinchera política ha convertido el triángulo que forman Barcelona, Madrid y París en ejes centrales de su actividad laboral. El reportero se ha distinguido como un excelente cronista político y también ha mostrado inquietud por el registro social y cultural.

Como corresponsal de Televisió de Catalunya en la capital española ha precisado amoldarse a las dificultades que ha provocado el conflicto del Procés, aunque la honestidad profesional de Josep Capella le ha llevado a compartir relación cordial con políticos antagónicos a sus creencias como José María Aznar o Esperanza Aguirre. «En una ocasión estábamos en Polonia y el Barça esa noche había perdido un partido en casa. Aznar me ofreció su pañuelo para que llorara la derrota», rememora de forma simpática. 

TV3 solía mandar sus unidades móviles pintadas con el logo de la cadena a Madrid. Ahora, ya ha desistido para evitar incidentes. Al mando de una de ellas, Capella vivió una anécdota curiosa. «Un conductor de otro coche me pitó cuando no había cometido ninguna infracción. Se acercó a mi auto y me llamó ¡¡Carod Rovira!!» El expolítico independentista ya conoce la historia. Comparte devoción por Cambrils como el periodista. 

El día que Mariano Rajoy decretó el artículo 155 contra Catalunya, «en la rueda de prensa me dio el primer turno de palabra. Sabía lo que hacía, porque él me conocía perfectamente», recuerda.

De 2017 a 2020 experimentó un idilio con París, ya que TV3 le nombró corresponsal de la capital francesa. «Sinceramente lo necesitaba porque en Madrid se había creado mucha tensión con el Procés». De París solo guarda buenos recuerdos, «incluso lo echo de menos». Cuestiones personales han provocado su regreso a Madrid. «Me han fascinado la sociedad y la política francesas. Es un sistema muy distinto al español. Por ejemplo, una manifestación en París es difícil que sea pacífica, como poco siempre aparece un contenedor quemado. He disfrutado mucho con el trabajo».  

Madrid ha recuperado la rutina de Josep Capella y su destreza profesional, aunque a 500 kilómetros, Cambrils aguarda.

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