Juzgada por intentar raptar a una niña de seis años de un piso de La Pineda

No lo logró ante la resistencia primero de la madre de la pequeña y después de la abuela

Àngel Juanpere

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FOTO: DT

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Una mujer se sentará hoy en el banquillo de acusados de la Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Tarragona acusada de haber intentado raptar a una niña de seis años del interior de un piso de La Pineda. No lo logró por la resistencia primero de la madre de la pequeña y después de la abuela.

La procesada es una ciudadana española. Se enfrenta a cuatro años de prisión por un delito de detención ilegal en grado de tentativa y otro de allanamiento de morada, 3.600 euros de multa por dos delitos de lesiones y 540 euros por un delito leve de lesiones. El fiscal ha tenido en cuenta la circunstancia atenuante de alteración psíquica. Y fija la responsabilidad civil en 3.600 euros a la madre y para a la hija por las lesiones causadas y 1.500 y 3.000 euros, respectivamente, por las secuelas. Y para la abuela, 300 euros por las lesiones. 

Una madre y dos hijos

Los hechos que hoy se juzgarán se remontan a las siete y cuarto de la tarde del 2 de julio de 2019 en un apartamento situado en el Passeig Pau Casals de La Pineda. Allí residía una mujer junto con su hija de seis años y su hijo de ocho, además de la abuela de estos. 

La acusada intentó llevarse a la niña. La agarró de la cintura y del cuello para marcharse del lugar. Pero al ser advertida su presencia por la madre de la menor, intentó marcharse igualmente mientras le decía: «Me la llevo porque no tengo hijos». Seguidamente inició un forcejeo, propinándole un empujón en el tórax de la madre. Las lesiones de esta tardaron en curarse 90 días, de los cuales 30 estuvo impedida.

Patadas a la abuela

Inmediatamente después, acudió la abuela de la menor para tratar de impedir que la intrusa se marchara con su nieta. La acusada le propinó diversas patadas. Le causó lesiones en la rodilla.

Por su parte, la menor sufrió lesiones consistentes en una contusión en las cervicales y una en la nariz. Tardaron en curarse 90 días, de los cuales 30 estuvo también impedida. Como secuela le ha quedado un trastorno neurótico leve de estrés postraumático.

La acusada padece inestabilidad emocional de la personalidad y sintomatología ansioso-depresiva en seguimiento psiquiátrico, en una situación de agudización de su patología junto con un consumo de alcohol.

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