La Costa Daurada logra una ocupación del 60% en una campaña «desastrosa»

El turismo se ha terminado de hundir en agosto, a pesar de los buenos registros de las casas rurales en el Ebre

ACN

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Turistas durante este mes en una piscina del hotel Golden Port Salou & Spa, en la capital de la Costa Daurada.  FOTO: ACN

Turistas durante este mes en una piscina del hotel Golden Port Salou & Spa, en la capital de la Costa Daurada. FOTO: ACN

El sector turístico de la Costa Daurada y las Terres de l’Ebre califica «de absoluto desastre» la temporada. La ocupación turística ronda entre el 50% y el 60% de media en los establecimientos abiertos en agosto, según detalla Xavier Guardià, portavoz de la  Federació Empresarial d’Hostaleria i Turisme de la província de Tarragona (FEHT). En cambio, en el delta de l’Ebre, el turismo rural ha llenado un 90% de las plazas y ha firmado un buen mes. 

Con todo, desde la Associació de Turisme Rural de les Terres de l’Ebre (Aturebre)  señalan que las cancelaciones han impedido que agosto fuera un mes «excepcional» y apuntan que las buenas ocupaciones no mitigan la campaña.
La ocupación turística ronda entre el 80 y el 90% en una campaña normal en la demarcación de Tarragona. Este año, las ocupaciones se cifran alrededor del 50 y 60% en los establecimientos abiertos, que en el caso del sector hotelero se sitúan entre el 40 y 50%. A pesar de que el mes de agosto ha sido mejor que julio –cuando se registró un 30% de ocupación–, los buenos datos no compenaen el resto de meses. «Es cierto que cuando venimos de cero, los 10, 20, 30 o 60% parecen una maravilla, pero es un desastre», afirma Guardià.

Sin turistas holandeses, ni británicos, ni rusos y con pocos alemanes, el único mercado con un poco de presencia ha sido el francés. El sector atribuye la escasa existencia de turismo extranjero a los rebrotes, los confinamientos selectivos y a las imposiciones de cuarentenas en países como Reino Unido, así como a las recomendaciones de varios gobiernos de no viajar a Catalunya.

En cambio, los empresarios turísticos han notado un incremento de turistas del área de Barcelona. «Ya es un cliente importante en la Costa Daurada y en las Terres de de l’Ebre, pero que haya subido este año se debe seguramente al hecho de que antes iban a otros destinos o porque hacían otros tipos de viajes. Ahora, han querido conocer una zona próxima y segura», argumenta Guardià. En un año normal, los visitantes catalanes y del resto del Estado –sobre todo del Aragón, Navarra y el País Vasco– suponen la mitad de los turistas que visitan la zona.

A pesar de esto, el portavoz de la FEHT opina que no habrá un cambio de tendencia en el tipo de turismo, una vez se supere la crisis sanitaria. «El turismo de sol y playa seguirá siéndolo, el que quiere ir a la montaña seguirá yendo, el que hace viaje de largo recorrido lo volverá a hacer. No creo que cambie nada», completa.

Por su parte, el turismo rural ha hecho casi pleno en agosto, pero las buenas ocupaciones no mitigan una campaña «mala». En el Ebre, las casas rurales rozan el 90% de ocupación en un mes de agosto que califican de bueno. El portavoz de Aturebre, Juanjo Bel, explica que a comienzos de verano hubo una avalancha de reservas, pero que muchas de estas se cancelaron a causa de la evolución de la crisis sanitaria. Si no hubiera sido por estas cancelaciones, agosto hubiera llegado a ser un mes «excepcional» con cifras que rondarían el 95 y 100%, según Bel.

El atractivo del Delta

De hecho, el portavoz detalla que las ocupaciones varían en función de la localización de los alojamientos. Así, apunta que las casas rurales ubicadas en el Delta han hecho pleno por su atractivo turístico, mientras que las casas situadas en el interior –más hacia la plana de Amposta– no han logrado la ocupación total.

Después de julio, con un 40% de ocupación, de junio con un 10% y con una Semana Santa sin turistas, Bel valora que el global de la campaña turística ha sido «mala». Y es que según él, las cifras de ocupación de agosto no varían mucho respecto a las del año pasado. «El mes de agosto no te arregla la temporada, no la salva», lamenta el portavoz de Aturebre.

En cuanto a las previsiones de otoño y la campaña de Navidad, Bel vaticina que la situación no mejorará. «El teléfono ha dejado de sonar, la gente tenía muchas ganas de salir de vacaciones y aquellos que antes cogían el avión se han quedado en el territorio. Por eso se han llenado las casas. Ahora se ha acabado», admite. 

A pesar de esto, apunta que por los puentes de la próxima Diada de Catatalunya de 11 de septiembre o de la Purísima los alojamientos podrían llenar las plazas disponibles. Aun así, dice, no «será para echar cohetes». A pesar de que el sector turístico de la Costa Dorada comparte el pronóstico, espera que el mercado catalán, español y también francés «aguante» los meses de septiembre y octubre.

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