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La Pineda quiere que su espigón tenga un paseo con zonas de recreo y una piscina

El contradique del Port de Tarragona alcanzará los 1.600 metros de longitud y tendrá una cota de 7,2 metros en su parte más alta. La inversión estimada es de 86,5 millones de euros 

Jordi Cabré

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Imagen aérea del contradique de Els Prats. FOTO: Port de Tarragona

Imagen aérea del contradique de Els Prats. FOTO: Port de Tarragona

El contradique del Port de Tarragona, que actualmente separa los límites urbanos del núcleo turístico de La Pineda con los industriales del puerto de Tarragona, será en los próximos años el eje vertebrador que busca Cal·lípolis Next Generation, un conjunto de proyectos financiados por Europa que deben transformar y revitalizar la parte económica del Port y la sostenible y turística de Vila-seca. 

Y este conjunto de proyectos que engloban esta metamorfosis en este punto del territorio pasan obligatoriamente por la prolongación del contradique de Els Prats. La longitud del nuevo espigón, de 1,6 kilómetros mar adentro, permitirá por una parte reorganizar la actividad portuaria, cerrando la bocana y mejorando sus usos logísticos e industriales, pero paralelamente potenciará el uso social, turístico y sostenible de la playa de La Pineda, la gran beneficiaria sobre el papel de esta obra faraónica con un presupuesto previsto inicialmente de 86,5 millones de euros.  

Imagen virtual del contradique portuario con una superficie de 40.000 m2 para atracar cruceros a un lado y zona de ocio con piscina incluida en el otro. FOTO: Port de Tarragona

Los plazos de ejecución de este nuevo contradique dependerán de las ayudas económicas que lleguen de Europa. En caso de recibir la financiación solicitada, este nuevo espigón empezaría a ejecutarse en 2022.  

«La idea global del proyecto de Els Prats es integrar una infraestructura portuaria en un entorno urbano, turístico y paisajístico, con la inclusión de distintos elementos que permitan convertir el contradique en un polo de atracción y disfrute para las personas, haciendo posible la integración del puerto con la ciudad». Así justifica en el informe de Cal·lípolis Next Generation la razón de transformar el actual contradique en una plataforma con varios usos programados.

Ni muro, ni frontera 

La prolongación del espigón de La Pineda (unos 400 metros), cuatro veces aproximadamente la longitud actual, no busca ser una frontera artificial entre el Port de Tarragona y La Pineda. Todo lo contrario, pretende ser un polo de atracción una vez la ‘piel’ de este brazo de rocas y cemento se adecue para el uso y disfrute de las personas.

El nuevo contradique de Els Prats se asimilará al Espigó del Moll de Tarragona, que permite recorrerlo en bicicleta, a pie o en vehículo si está autorizado. El objetivo de este nuevo contradique es interactuar de forma complementaria entre La Pineda y el Port. En ningún caso pretende que se convierta en un muro, una frontera entre ambos. 

«La clave del proyecto está basado en varios factores. La seguridad de la actividad económica y el medioambiente; la competitividad del Port y la capacidad social y sostenible que debe ser para Vila-seca y La Pineda», explica el alcalde Pere Segura, que participó ayer en Lleida junto al presidente del Port, Josep Maria Cruset, en una presentación de Cal·lípolis Next Generation.

Segura al igual que Cruset tienen claro que el contradique no es un muro que separa sino un paso de integración entre la infraestructura portuaria y el litoral de La Pineda.
Precisamente, al margen de los usos que en el futuro se puedan hacer en la ‘piel’ del contradique, este brazo artificial albergará en la parte del Port una plataforma de 40.000 metros cuadrados pensada en reforzar la llegada de cruceristas. El muelle, con unos 400 metros de longitud para el atraque de barcos, complementará el de Balears, que en estos momentos es la puerta de entrada de los cruceros a Tarragona.

Agua salada y zonas de sombra

Dentro de los conceptos que debe albergar este contradique, Vila-seca y el Port han empezado a diseñar diferentes opciones, que una vez se pase al detalle se buscará la mejor solución técnica a las pretensiones iniciales.

Una de las singularidades será la construcción de una piscina de agua salada que ofrecerá la posibilidad de bañarse. En su entorno se creará un circuito con espacios para tomar el sol, bancos y mesas. Se contempla la posibilidad de un restaurante o un local de comida en algún punto del contradique. «Es una propuesta al igual que la posibilidad de que haya en algún punto de este recorrido una escultura», señala el alcalde de Vila-seca.

El diseño, a la espera de entrar en detalles, no descarta una escultura o un local de restauración

En el espigón también se han dibujado una serie de árboles metálicos al estilo Pins de Mariscal para dar sombra en algunos puntos del recorrido. «El concepto es que haya zonas con sombra y cuando se definan los espacios y se entre en el detalle se definirán si serán árboles metálicos u otras estructuras más idóneas», añade Segura.

El proyecto contempla dos miradores, uno al principio para poder observar toda la zona de humedales que se recuperarán con la Xarxa 2000 y otro al final del contradique. La cota más alta de esta estructura alcanzará los 7,2 metros, pero habrá otras de más próximas a la lámina de agua del mar.

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