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La masovera de Mas Miró

Inauguración. Mont-roig abrió ayer la masía con las visitas guiadas a más de un centenar de vecinos que quisieron conocer el lugar que inspiró al artista

Cristina Sierra

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Teresa Rovira fue la masovera de la finca entre los años 1955 y 1971. FOTO. ALBA MARINÉ

Teresa Rovira fue la masovera de la finca entre los años 1955 y 1971. FOTO. ALBA MARINÉ

M ont-roig vivió ayer un día histórico con la inauguración oficial de Mas Miró. Tras muchos contratiempos, por fin el lugar donde se forjó como artista Joan Miró pudo abrirse al público con una serie de visitas guiadas que concentraron a más de cien vecinos del municipio y también a turistas franceses que no quisieron perderse esta oportunidad única.

Pero para una de estas personas, la visita estuvo cargada de sentimientos y recuerdos, ya que ella vivió en la masía durante 16 años, junto a sus padres, sus dos abuelos, sus cuatros hermanos y la familia Miró. Teresa Rovira fue la masovera de la finca entre los años 1955 y 1971. Sin duda, se convirtió en la otra protagonista de la jornada. Junto a su nieta, recorrió las diferentes estancias y explicó algunos detalles, como quién dormía en cada cama -muy pequeñas, por cierto- o las comidas que la familia organizaba en el patio. 

«Joan era una persona muy buena, muy sencilla. la familia también era muy normal, muy rústica», apunta Teresa Rovira

«Está todo igual, faltan algunos muebles pero no he visto nada diferente. Me ha hecho mucha gracia poder volver», apuntó. Rovira explicó que vivía en la parte de la casa que se reformará en una tercera fase. «Llegué aquí con nueve años. Mis padres estuvieron trabajando hasta 1975 pero cuando me casé en 1971 me fui», dijo la protagonista, que recordó que se trasladó a vivir a Mallorca con la familia Miró durante un año.

Joan Miró pudo abrirse al público con una serie de visitas guiadas que concentraron a más de cien vecinos del municipio. FOTO. ALBA MARINÉ

Uno de los momentos más emotivos fue cuando entró en el taller, el refugio de Joan que se ha conservado tal y como lo dejó, con la carpeta plagada de bocetos sobre una mesa en la que también están los pinceles gastados y las tazas que utilizaba para mezclar las pinturas. Teresa quiso hacerse una fotografía para el recuerdo mientras esperaba poder saludar al nieto del artista, Joan Punyet, en la fiesta posterior. «Me hace mucha ilusión verlo. Cuando nació un de los nietos de Joan me fui a Mallorca con él para hacerle compañía. Era una persona muy buena, muy sencilla. La familia también era muy normal, muy rústica», afirmó. 

Turismo cultural
La visita guiada duró cerca de 45 minutos. Un recorrido por la historia del pintor catalán que se complementó con un vídeo en la bodega que gustó mucho a los visitantes. Muchos de ellos capturaban con su móvil las estancias y no perdieron detalle de todos los objetos que había en la casa, sobre todo, en el taller.

«Me parece una masía muy bonita, se ve desde la carretera. El entorno me ha llamado mucho la atención. Está muy bien cuidado», apuntó Salvador Marsal al Diari, que explicó que durante unos años trabajó con un grupo de gente para poder poner en marcha este proyecto. «Es un bien para el municipio», aseguró. 

También otra vecina de Mont-roig, Josefina Inglès, mostró su satisfacción con la rehabilitación de la masía. «Creo que faltan detalles, como por ejemplo, muebles. Me ha gustado mucho tener esta oportunidad. Me recuerda a mi casa de 1890 porque tiene el mismo suelo y la escalera es muy parecida. Venir aquí me trae muchos recuerdos porque pienso en la masía de mis abuelos y en las comidas familiares. Comíamos pan con vino y azúcar», afirmó emocionada. 

Para Inglès, la apertura al público de Mas Miró atraerá a mucha gente e impulsará un turismo cultural que ayudará a colocar al municipio en la lista de visitas obligada de los turistas que vengan a la provincia. «Lo necesitábamos porque aquí no solo tenemos turismo de playa», apuntó.

Mas Miró estará abierto al público hasta noviembre. La Fundació quiere potenciar en estos meses las visitas escolares. En temporada baja se ejecutarán las obras de rehabilitación de la segunda fase, que se centrarán en el interior. En la tercera y última fase se remodelará la casa de los masoveros para convertirla en un espacio para oficinas. 

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