La mitad de los policías de L'Arboç piden el traslado

El sindicato Fepol echa en cara falta de inversión en el cuerpo e incumplimiento del convenio laboral

ACN

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El asiento del conductor de uno de los coches de la Policía Local de L'Arboç. ACN

El asiento del conductor de uno de los coches de la Policía Local de L'Arboç. ACN

La mitad de los agentes que forman la Policía Local de l'Arboç han pedido un traslado para ir a trabajar a otros municipios. Siete de los once policías de la plantilla han solicitado una comisión de servicio para irse durante los dos próximos años. Aseguran que las condiciones laborales en que se encuentran en l'Arboç son "insostenibles".

Los agentes reprochan al gobierno local una carencia de inversiones crónica desde hace diez años, a la vez que denuncian el incumplimiento de varias cuestiones del convenio laboral. El sindicato Fepol señala directamente al alcalde Joan Sans como responsable de este escenario. "Si no quieren invertir en la Policía Local, será mejor que la cierren", apunta el delegado sindical Carlos González.

Los agentes explican que uno de los dos vehículos de que dispone el cuerpo está en unas condiciones "deplorables", con varios elementos rotos, entre los cuales está el asiento del conductor. También lamentan que las dependencias policiales "no tienen ningún tipo de seguridad". Reclaman, por ejemplo, una mampara que proteja el azulejo de la entrada cuando un ciudadano se dirige a la policía.

Todo ello, aseguran, condiciona el día a día de trabajo de una plantilla que ha reducido el número de agentes progresivamente. Desde el sindicato Fepol, Carlos González relata que hace diez años el cuerpo lo formaban 16 agentes. Ahora, con 5.500 habitantes, son 11 agentes, una administrativa y el inspector. Según González, el cuerpo se ha ido reduciendo porque el Ayuntamiento no ha cubierto las vacantes de agentes que se han marchado a otros cuerpos policiales.

"En estas condiciones es imposible hacer bien nuestro trabajo", recalca González, que lamenta que la mayoría de turnos los cubren solo dos personas y, en muchos casos, un agente y el inspector. "A la mínima que surge un servicio, el pueblo se queda vendido, sin ningún policía disponible", añade.

Los trabajadores aseguran que esta situación les obliga a hacer horas extras sistemáticamente, y protestan porque no las cobran. Los representantes sindicales denuncian que el alcalde ha decidido de forma unilateral que las horas extraordinarias serán compensadas con tiempo libre, sin ofrecer la posibilidad de pagarlas. Desde Fepol señalan que "el convenio establece que tiene que ser el trabajador quien escoja la opción que más le interese".

González lamenta la "falta de interés" del gobierno local para invertir en infraestructura y recursos humanos en el cuerpo policial, y asegura que "hay un malestar generalizado en varios departamentos del Ayuntamiento".

Disputa entre Sans y un ex sargento

El malestar de los miembros de la Policía Local ha transcendido en paralelo a la causa judicial que investiga Joan Sans por prevaricación, falsedad documental y tráfico de influencias. El juez abrió el caso a raíz de las denuncias interpuestas por un ex sargento de la policía, que advirtió de presuntas irregularidades en el procedimiento para crear la plaza de inspector, a la cual no había podido optar.

A la vez, el sargento también denunció irregularidades en el cambio de nombre de un vehículo del alcalde. Sans, que en el 2019 fue detenido durante unas horas por esta causa, aseguró que el sargento le asediaba desde que se había creado la plaza de inspector.

Desde Fepol desvinculan completamente la carencia de inversiones de este asunto judicial, y recalcan que el "menosprecio" del gobierno hacia el cuerpo policial se remonta años atrás. La persona que interpuso las denuncias ya no trabaja en L'Arboç.

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