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La temporada turística está siendo «difícil» para los comercios de la Costa Daurada

Los negocios tienen la sensación de que este año hay menos visitantes. La hostelería y la restauración son los sectores que menos sufren y para algunos está siendo mejor que 2018

Carmina Marsinach

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Los fines de semana del mes de agosto son los más fuertes a nivel comercial en Cambrils. FOTO: Alba Mariné

Los fines de semana del mes de agosto son los más fuertes a nivel comercial en Cambrils. FOTO: Alba Mariné

Los comerciantes de la Costa Daurada aseguran que está siendo un año «difícil» para los establecimientos del territorio. La impresión general de los negocios es que esta temporada turística hay «menos gente» aunque aún no se hayan dado a conocer los datos de las pernoctaciones que confirmen esta tendencia. Pero el sector reconoce que son muchos los factores que influyen al hacer el balance de la temporada. 

La Unió de Botiguers de Cambrils considera que «no se puede decir que sea un buen verano». Su presidente, Tomàs Sierra, afirma que tenían buenas expectativas después de una Semana Santa en que las ventas habían sido mejores que en 2018, pero «no está siendo para tirar cohetes», apunta. Prevén que tal y como están yendo las cosas, este «será un invierno largo».  

En Cambrils, a nivel comercial julio ha sido flojo y hay la sensación de que hay menos turistas franceses y alemanes, aunque según Sierra, parece que se habrían recuperado los visitantes nacionales como por ejemplo de Zaragoza o Huesca. «Los fines de semana sí que está lleno, pero entre semana hay menos gente (…) si puedes aparcar en el Port en estas fechas, no es buena señal», dice el presidente de la Unió de Botiguers. Esperan poder compensarlo con la Fira de Rebaixes que la semana que viene organizan en el Port. 

La asociación Shopping Salou manifiesta que está siendo un verano irregular a nivel de flujos de visitantes. El presidente de la entidad, Juli Vilaplana, explica que «en Salou antes teníamos una base de segunda residencia muy importante que nos daba estabilidad y ahora todos los veranos son más inciertos». Aun así, apunta que es difícil generalizar ya que en cada zona de la ciudad y en cada sector, la situación es diferente. 

En la zona del casco antiguo, en la calle Barcelona, la temporada está siendo similar a la del año pasado, mientras que en la zona turística de la calle Zaragoza o Carles Buïgas está siendo peor. 

Los comerciantes explican que los establecimientos que lo están pasando peor son los del ámbito textil, sobre todo, las tiendas de moda. Pero se trata de una tendencia que ya viene dándose en los últimos años y que no se puede atribuir tan solo al descenso de turistas. Según Vilaplana, «hay rebajas anticipadas durante todo el año (…) la gente también está cambiando sus hábitos, hacen estancias más cortas, con vuelos baratos, con limitaciones en los equipajes… esto nos está afectando muchísimo». Algunos negocios ya se están poniendo las pilas para contrarrestar estos handicaps y ofrecen enviar los productos al país de los clientes, por ejemplo. En este sentido, los comerciantes son conscientes que tienen que «trabajar constantemente» para adaptarse a todos estos cambios. 

En cambio, los negocios de hostelería y restauración son los que menos están sufriendo. De hecho, en algunos casos muy concretos, han llegado a admitir que la temporada les está yendo mucho mejor que en 2018 y que en los últimos años. «Empiezo a pensar que cuando la restauración ofrece productos de calidad, la gente selecciona», explica Vilaplana. 

Los comerciantes de La Pineda aseguran que este «no está siendo un año fácil». Según el presidente de la Nova Unió de Comerciants i Empresaris de La Pineda, Albert Rodríguez, «en junio hizo mal tiempo y julio no ha acabado de arrancar (…) a la hora de aparcar se veían más agujeros. Los comerciantes estaban preocupados». Además, tienen la sensación que ha habido un descenso del turista británico que solía ocupar aparthoteles de la zona que ahora se encuentran vacíos. 

Actividades que dan vida

Rodríguez quiso destacar que este año, a parte de la Festa Major d’Estiu, lo que dio mucha vida a los comercios fue el encuentro de Trabucaires celebrado la segunda quincena de julio, así como la recreación histórica de los ataques piratas en el municipio. 

Reconocen que ahora en agosto «están a tope». Según Rodríguez, durante los fines de semana se encuentran masificados de gente que va a la playa y consideran que sería bueno estudiar la implementación de más zonas verdes o azules para fomentar la rotación de vehículos y para favorecer también a los residentes. 

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