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Las dos víctimas del bautizo de submarinismo en Calafell murieron ahogadas

La Guardia Civil mantiene la investigación para determinar qué sucedió

José M. Baselga

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Equipos de rescate en el puerto de Segur.

Equipos de rescate en el puerto de Segur.

La autopsia practicada a los dos hombres que el domingo fallecieron durante un curso de submarinismo en Segur de Calafell determina que murieron ahogados. La conclusión descartaría un mal estado de las botellas

La Guardia Civil realiza la investigación que está bajo secreto de actuaciones. Debe comprobarse cuántos monitores acompañaban al grupo y su formación, autorizaciones, el equipamiento empleado y estado del mar, además de tomar declaración a monitores y participantes en el curso.

Las víctimas, de 50 y 56 años, eran un vecino El Vendrell, el empresario Josep Maria Rovira y otro de Vilafranca del Penedès, Francesc Vizcaíno, bombero voluntario. Realizaban un bautizo de submarinismo en grupo junto al puerto de Segur de Calafell. A la práctica de submarinismo precedía una formación en apnea, una modalidad de inmersión a pulmón.

La actividad fue junto al puerto de Segur.

Durante la sesión el vecino de Vilafranca dijo encontrarse mal con dolor en el pecho y estómago por lo que fue ascendido a la barca, donde colapsó, mientras se avisaba al 112. Fue sacado al puerto en la barca que acompañaba al grupo. Sanitarios del Servei d’Emergències Mèdiques practicaron durante 40 minutos trabajos de reanimación  pero no pudieron hacer nada por salvarle la vida.

Salir del agua
El monitor y miembro de la empresa que sacó a la víctima pidió al resto del grupo, de 8 personas, que saliesen hasta la playa, lo que hicieron por sus medios. Estaban en una zona a unos 200 metros de la orilla, junto a la línea de boyas, y seis de profundidad. 

Al llegar al puerto alertaron que faltaba otra persona por lo que comenzó un rastreo con la barca de Mossos, Salvamento Marítimo, socorristas, Policía Local, motos del puerto y un helicóptero.

Trabajos de búsqueda de una de las víctimas.

 Agentes de Mossos de la policía marítima encontraron el cuerpo del submarinista de El Vendrell a unos tres metros de profundidad. En el punto que indicó uno de los participantes en el curso. 

La víctima llevaba traje de neopreno, máscara de buceo y cinturón de lastre. Fue sacada hasta el puerto pero ya no se podía hacer nada por su vida.  En el mar la Guardia Civil también encontró el cinturón con los plomos de la primera víctima.

Medidas de seguridad
La empresa que organizó la salida explica que se tomaron todas las medidas de seguridad y con los monitores necesarios con dos instructores y un dive master (buzo que tiene la responsabilidad de supervisión de un grupo de buzos y como buceo guía) para la actividad ya que nunca se deja a nadie en el agua. Apuntan a la posibilidad de que las víctimas se alejasen de la embarcación.

Las víctimas estaban con los lastres, pero sin las armillas ni botellas porque antes de la práctica de submarinismo realizaban otra de apnea, que es un buceo a pulmón.

 Eso podría explicar que no llevasen elementos de flotabilidad como el jacket, un chaleco para inmersiones seguras ya que regula la flotabilidad, además de sujetar la botella y otros elementos. Sin embargo esa práctica de apnea antes de un bautismo de submarinismo sorprende a expertos en buceo.

Las víctimas, de 50 y 56 años eran un vecino El Vendrell, el empresario Josep Maria Rovira con un negocio de transporte y excavaciones, y otro de Vilafranca del Penedès, Francesc Vizcaíno, bombero voluntario y muy implicado en entidades de cultura popular. En ambas localidades la muerte de sus vecinos ha provocado consternación ya que eran muy conocidos.

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