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Las segundas residencias reclaman soluciones a los robos en invierno

Los propietarios de las viviendas lamentan que es una situación que se repite a menudo, desde hace años, en temporada baja
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Las urbanizaciones donde se concentran las segundas residencias apenas tienen movimiento durante los meses de invierno. Foto: Pere Ferré

Las urbanizaciones donde se concentran las segundas residencias apenas tienen movimiento durante los meses de invierno. Foto: Pere Ferré

Los propietarios de las segundas residencias andan preocupados. En temporada baja, el riesgo de que se produzcan robos en sus propiedades se dispara. Ellos no están. Y los supuestos ladrones lo saben, por lo que se aprovechan de la situación. Así lo explica Raquel Jiménez. Es de Lleida y tiene un apartamento en Cambrils, en la calle Garbí. Está muy enfadada. «A unos vecinos les robaron dos veces en dos semanas. En el bloque donde estamos, al menos han entrado en ocho o diez pisos», lamenta. Asegura que no sólo se llevan electrodomésticos y demás objetos de valor, si no que también se instalan allí durante varias horas o incluso días. «En nuestro caso, se quedaron a cenar. Comieron pizza y, por como nos encontramos las camas, suponemos que también durmieron allí. Creemos que estuvieron varios días», añade esta vecina de Lleida.

Otro caso es el que ocurrió hace un par de semanas en un bloque de apartamentos de la calle L’Austral de Cambrils. Entraron a robar en más de cinco viviendas del mismo edificio. Y todo ello en una sola noche. «No había nadie, y camparon por aquí a sus anchas. Bebieron cervezas y todo indica que se lo tomaron con calma», lamentaba Maria Jesús López, una de las afectadas, a quien le sustrajeron un televisor de 32 pulgadas, varias joyas y le rompieron la persiana de la habitación, por donde accedieron al piso. «Venimos muchos fines de semana, también durante el invierno. Por suerte, el día en que ocurrió no estábamos», apunta.

La situación se repite, en general, en distintos puntos de la Costa Daurada, donde la mayoría de segundas residencias, en estas fechas, están deshabitadas. Carmen C., una zaragozana que tiene una casa en Salou, también explica su situación. Suele instalarse con su marido en su casa de Salou desde Semana Santa hasta octubre. Ambos están jubilados y pueden pasar allí una larga temporada. Pero esta zaragozana asegura estar «harta» de pasar por una situación similar cada año. «También he sufrido un robo. Creo que faltaría más presencia policial», afirma, insistiendo en que «lo que no podemos hacer es venir cada semana. En Zaragoza tenemos nuestra vida».

Algunos vecinos, como Maria Jesús, aseguran que los cuerpos policiales están haciendo correctamente su trabajo, y reconocen que «es imposible estar en todas partes. Van vigilando. Pero los ladrones aprovechan el momento en que se van». Se lo toman con resignación, y critican la actitud de los delincuentes. Otros, como Raquel o Carmen, lo ven de otra manera. «Nos tienen abandonados. Sí que no acostumbra a haber acciones violentas, es cierto. Pero a nadie le gusta que le entren a robar en casa», apuntan, indignadas, reclamando más medidas para garantizar la seguridad.

Tras el último caso conocido en Cambrils, los Mossos d’Esquadra aseguraron que no se trataba de una oleada de robos, sino de un hecho puntual ocurrido en un mismo día. Ya anunciaron que reforzarían su presencia en la zona para tratar de evitar más casos similares. Aunque también insistieron en que no se trataba de una oleada, sino que fue un robo puntual en varios apartamentos y en una sola noche. Además, tanto los Mossos como las policías locales van realizando detenciones e incluso han pillado recientemente in fraganti a algunos ladrones antes de acceder al interior de las viviendas.

 

Acceso demasiado fácil

Aunque no siempre se dé esta circunstancia, en algunos de los apartamentos afectados por los robos el acceso es más fácil que en otras viviendas. No hay alarmas ni cerraduras de seguridad. Hay quien ha tomado medidas para tratar de poner más trabas. «El año pasado pusimos barrotes en las ventanas y ahora tenemos alarma», explica Joan, de Tortosa, que veranea en Miami Platja.

También hay quien opta por alquilarlos. «Es una manera de tener el piso cuidado y garantizar que hay alguien que vela para que esté en buen estado», afirma Josefa Martín, que tiene una segunda residencia en Salou que alquila durante los seis meses en que no está. «Pero hay que tener en cuenta qué clase de inquilinos se escogen. Aveces, es peor el remedio que la enfermedad. Conocemos casos en que no ha salido bien», lamenta esta zaragozana.

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